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Cómo organicé mi boda en Ibiza

Desde esta página intentamos ofrecer la información más completa sobre actividades y lugares de Ibiza. Sin embargo, hay ciertas áreas en las que, por inexperiencia, no teníamos nada que contar… hasta ahora. Una muy buena amiga ha escrito este artículo para explicar, para explicarte, todos los detalles de su boda en Ibiza.

Aunque el día de la boda es muy especial, detrás de esa jornada hay una gran búsqueda de ideas, muchas horas de trabajo y comidas de coco. El nivel de autoexigencia puede variar, pero es indudable que todos los novios desean pasar una jornada para recordar por siempre. Os dejo que Laura os cuente cómo organizó su boda en la isla:

Cómo casarse en Ibiza

fotos de boda en Ibiza
Una de las fotos correspondientes a nuestro reportaje de postboda, en Punta Galera (Ibiza)

Organizar una boda, ya de por sí, no es fácil. Si a esto le sumamos que, en nuestro caso, hay que movilizar a más del 50% de los invitados desde Barcelona a Ibiza, la cosa se complica un poquito más. Y si, ya para rematar, estás a 7000 km del lugar de la celebración, la preparación de la boda se convierte en un pequeño caos en el que conviven la ilusión por organizar el que promete ser uno de los días más felices de tu vida con la frustración ocasional de no poder estar in situ para decidir cada uno de los detalles que van a hacer que TU boda sea eso, tuya.

Soy Laura, ibicenca de 33 años a la que el destino ha llevado a vivir a Barcelona, pero que no olvida ni por un segundo sus orígenes, su tierra y todo lo que tiene en “sa roqueta” (no voy a decir “ha dejado”, porque no lo he dejado en ningún momento ni pienso hacerlo en la vida). Estoy muy orgullosa de mis 8 apellidos ibicencos y no me canso de hacer de embajadora de Ibiza para mostrar que la isla no sólo es una discoteca gigante con playas a las que ir a dormir la mona.

Preciosa foto de los novios ante Es Vedrà
Una de mis fotos favoritas: vestidos de novios ante Es Vedrà

Ibiza: el lugar perfecto para casarse

El destino (y una amiga) hicieron que conociera hace casi 10 años al que es hoy mi marido, Sergio, barcelonés de 32 años y cada vez más enamorado de Ibiza (será que estoy haciendo bien mi trabajo de embajadora de la isla…).

Volvamos a la organización de la boda. Supongo que ya intuiréis el porqué de movilizar a más de 75 personas desde Barcelona a Ibiza: familiares y amigos y amigas que hemos venido haciendo desde que hace ya 14 años dejara mi casa para venir a estudiar a Barcelona…

Cuando empezamos a organizar la boda estábamos en Estados Unidos, cosa que hace que vayas más perdido de lo que ya vas de por si es la primera vez que montas un evento de estas características.

Las alianzas llegaron al altar protegidas por esta estrella de mar
Las alianzas llegaron al altar protegidas por esta estrella de mar

El origen de esta boda también tuvo lugar en Ibiza, ya que la pedida fue en la isla y espectacular. Un barquito, Punta Galera como telón de fondo…todo muy romántico.

A partir de ese momento, te asaltan mil preguntas, que se van multiplicando cuando les vas dando respuesta porque de cada pregunta te salen tres o cuatro más que van relacionadas. “¿Ibiza o Barcelona?” nunca fue una de esas preguntas, ya que teníamos clarísimo que iba a ser en Ibiza (tradiciones aparte, no podía ser de otra manera).

¿Cuándo casarse en Ibiza?

Los que sois de Ibiza sabréis que si quieres que no vengan la mitad de tus familiares y amigos de la isla, no hay mejor fecha para celebrar una boda que durante la temporada estival….y si quieres que no venga nadie, hacedla en agosto, cuando más trabajo tiene los ibicencos… Como queríamos que pudiera venir todo el mundo, decidimos hacerla al final de temporada y, como por trabajo, no estaríamos los dos en España hasta mitad de 2015, no quedaban muchas opciones si nos queríamos casar ese año. Ya teníamos meses candidatos.

Detalle de los zapatos del día de nuestra boda
Detalle de los zapatos del día de nuestra boda

Siguiente pregunta: ¿cuándo, cuándo? No queríamos una boda en plena temporada alta pero sí que nos apetecía disfrutar del buen tiempo. En la isla hay meses en temporada media en los que el buen tiempo acomapaña: mayo, junio, septiembre u octubre es una buena época para casarse en la isla. Además, en julio y agosto puede hacer un calor excesivo para celebrar una boda.

En nuestro caso, íbamos a recibir mucha gente que vendría de fuera y queríamos que pudieran aprovechar el viaje, por lo que nos pusimos a mirar el calendario 2015 para ver qué puentes teníamos disponibles durante los meses de septiembre y octubre. ¡Bravo! Era un buen año para los puentes. La Diada, la Mercé, el puente del Pilar…había varias opciones y todas parecían buenas…Finalmente, varios factores nos hicieron decantar por el 11 de octubre.

¿Dónde casarse en Ibiza?

Siguiente paso: ¿Dónde? En Ibiza, para lo pequeño que es, realmente hay muchísimas opciones. Yo lo tenía clarísimo, y Sergio aplicó el principio de “happy wife, happy life” y me siguió la corriente (es broma, él también opinó. Y opinó en todas las fases de la boda, pero como todos sabemos, las mujeres por lo general estamos más locas con este tema).

Mi lugar ideal iba a ser en un restaurante a pie de playa con la puesta de Sol como escenario al finalizar la ceremonia…Todo precioso. Ya imaginaba cómo iba a ser ese día: soleado (por supuesto, si quiero ver la puesta de Sol no se le puede ocurrir al cielo tener ni una sola nube ese día); amigos y familiares cegados por el romanticismo de la escena, la gente que venía de fuera flipando por el bodorrio que habíamos montado…en fin, ¡increíble!





Te bajas del burro rápidamente cuando tienes una lista inicial de más de 200 invitados y los sitios que has ido a mirar que cumplen los requisitos planteados inicialmente, o no tienen capacidad para tanta gente, o se te van de presupuesto.

Al no haber ido a muchas bodas en los últimos años (he sido la primera de mis amigas de Ibiza en casarse), los primeros sitios en los que piensas son los clásicos de toda la vida o los que están de moda últimamente. Los clásicos no tienen nada de malo, pero ir a uno de los restaurantes en los que se han celebrado todos los BBC a los que has ido durante los últimos 15 años no era lo que más ilusión me hacía…

E ir a los que están de moda ahora está muy bien porque están muy al día de las tendencias de boda actuales, pero cuando digo que están de moda, es que están muy de moda. Y si tienes 3 bodas en Ibiza, puede que dos, o sino las tres, sean en el mismo sitio.

Por suerte descubrimos una página web dedicada a la organización de bodas en la que se anuncian proveedores de todo lo que puedes necesitar para organizar una boda: restaurantes, floristerías, peluquerías, joyerías….todo! Y entre los sitios que preseleccionamos para celebrar nuestro gran día (aparte de los que están de modísima que por supuesto visitamos) estaba el que iba a convertirse en uno de mis lugares preferidos de la isla desde el día de nuestra boda: Invisa Hotel Club Cala Blanca. Por su localización en la playa de Es Figueral se me desmontaba mi primer deseo, que era ver la puesta de Sol. Pero desde el momento que elegimos celebrar la boda en el Cala Blanca, decidí que ese día iba a estar nublado y que por tanto nos íbamos a perder la puesta de Sol igualmente…

Un momento de la ceremonia en el Hotel Cala Blanca: ¡Tuvimos mucha suerte, hizo un día soleado!
Un momento de la ceremonia en el Hotel Cala Blanca: ¡Tuvimos mucha suerte, hizo un día soleado!

 

Al ver que el hotel está a pie de playa, que las vistas desde el comedor donde se celebraría el banquete son increíbles, que es un lugar muy práctico para tus invitados (los que vienen de fuera y los de la isla que se quieran quedar) y el trato que nos dio Marina desde el primer día, hicieron decantarnos por este sitio para nuestro gran día. Por supuesto, el presupuesto del banquete es un tema muy importante: incluso esto nos cuadraba. No podíamos creerlo, ¡ya teníamos sitio!

Aprovecho la coyuntura para recomendar mucho muchísimo a Marina, valiente emprendedora desde hace poquito y que podréis encontrar bajo el nombre de “The Ibiza Wedding planner”. ¡Molta sort!

Con la fecha y el lugar escogidos se te quita un gran peso de encima: dos de las cosas más importantes ya están elegidas… ¡toca pasar a otro tema!

¿Una boda ibicenca?

Mientras tanto, les vas dando la noticia a tus familiares y amigos más allegados. Muchos de los que son de fuera te hacen la siguiente pregunta: “¿Y va a ser una boda ibicenca, así, todos de blanco?” a la vez que generan unas expectativas que nunca habíamos visto en torno a una boda por el simple hecho de ser en Ibiza y que hacen que mi presión interna por hacer una boda genial se triplique o cuadruplique. No me malinterpretéis, que a la gente le hiciera tanta ilusión nos dio mucha alegría, pero el “uala! Bodorrio en Ibiza! En un acantilado frente al mar!” hicieron que entrara en una competición conmigo misma por cumplir las expectativas de “una boda en Ibiza” que no había planeado en un principio.

Mi respuesta al “¿va a ser una boda ibicenca, todos de blanco?” era siempre la misma: “sí, va a ser una boda ibicenca. Yo de blanco, y el resto de otro color que no sea blanco, como en todas las bodas…”.

Boda ibicenca sí, pero sin Moda Adlib
Boda ibicenca sí, pero sin Moda Adlib

Este tema suscitó mucho más debate del que nos hubiéramos podido imaginar, y al temer que la mitad de los invitados (básicamente los de fuera de la isla) se presentaran vestidos de blanco impoluto, decidimos comunicar por varias vías cuál era el “dress code” para ese día (básicamente, el de cualquier boda normal y corriente). Los vestidos ibicencos de Moda Adlib están muy bien, pero no iban a estar el día de esta ceremonia.

El vestido de boda

Seguimos cerrando temas y abriendo nuevos frentes: tocaba elegir vestido para el gran día. Al igual que para Sergio sería una sorpresa ver mi vestido el día de la boda, yo quería que fuera recíproco, por lo que decidí no saber nada de su traje hasta que lo viera en el altar.

Tenía dos opciones: si quería un vestido de novia tipo Adlib, no había duda que Ibiza era el lugar idóneo para encontrar el vestido, pero mi intención era otra. Para el gran día, quería ir de “novia novia”, como había soñado toda mi vida.

Detalle de la espalda
Detalle de la espalda

Tengo que reconocer que era un momento que me hacía especial ilusión: ir con las mujeres de la familia a probarme por primera vez vestidos de novia. Así que acompañada por mi madre, mis dos hermanas y mi sobrina mayor, visité las dos tiendas de vestidos de novia que había en ese momento en la isla: Mariluz diseño y moda y Ella novias. Finalmente, mi vestido soñado lo compré en esta última tienda, aunque ya no existe hoy en día. El trato, inmejorable: profesionales como la copa de un pino a las que verte en vestido de novia les hace casi casi tanta ilusión como a ti.

Cuando tienes el vestido elegido te quitas un gran peso de encima. Si no me probé en total 50 vestidos, no me probé ninguno. Después de visitar las dos tiendas que hay (o había) en Ibiza especializadas en novias, nos fuimos mi madre y yo a hacer la maratón de tiendas de novia a Barcelona. Dos días, 6 tiendas: ¡no está nada mal! Reventadísima, pero encontré el vestido con el que me iba a casar. Era EL vestido: sencillo, con un escote que no era palabra de honor y más ligero imposible, lo que permitiría moverme y bailar todo lo que tenía pensado ese día. Tengo que decir que cumplió con creces este último requisito.





Encontrar tu vestido de novia puede ser un handicap en la isla: lógicamente no pueden tener todos los modelos de todas las firmas, y muchas novias nos vemos con la necesidad de salir fuera para encontrar el que será nuestro vestido, aunque entre las dos tiendas trabajaban con casi todas las “principales” firmas de vestidos de novia (las típicas y tópicas) y pedir el vestido una vez lo has elegido, no supone ningún problema para los negocios de la isla.

Ella novias trabajaba con la marca de mi vestido, con lo que sólo fue necesario pedir el modelo y en 3 meses tenía ya mi vestido en casa.

Maquillaje y peluquería

Una vez tienes el vestido, el siguiente paso es adentrarte en el maravilloso mundo de peluquería y maquillaje para el día B. No quieres verte disfrazada, pero si quieres estar guapérrima para ti, para toda la gente que va a estar contigo ese día, y sobre todo, para el que será tu futuro marido. Al igual que es muy importante escoger un vestido que vaya acorde con tu personalidad, lo mismo sucede con el peinado y maquillaje que vayas a elegir para ese día.

Preparándome para el día B
Preparándome para el día B

Creo que con este aspecto fue con el único que no tuve ningún tipo de duda ni miré alternativas: tenía clarísimo que ese día iba a confiar mi peinado y maquillaje a Fanny & Co. A parte de haber ido toda la vida al cole con Sandra (lo que me brindaba una confianza que no tendría en ningún otro sitio), ella y su equipo son unas profesionales con muchísima experiencia en novias, a las que no les asusta ninguna novia loca con sus ideas de bombero y sus cambios de opinión constante o su indecisión hasta el último momento, como puedo ser yo misma…Nos costó un poquito (básicamente porque lo que veía en fotos que me gustaba, luego no me gustaba en mí), pero al final encontramos un peinado con el que me veía comodísima y un maquillaje natural y muy muy bonito. Creo que tomé la mejor decisión al dejar esta tarea en manos de Sandra y sus chicas.

El detalle está en los complementos

Una rápida pincelada sobre los complementos: Sudé la gota gorda para encontrar el tocado: me gustaban todos y ninguno. Al final me decanté por una peineta de elarmarioblanco.com en cristal color plata que me enamoró cuando la vi por internet y me enamoró más cuando la tuve en mis manos.

Aspecto final del peinado
Aspecto final del peinado

Con los zapatos no tuve mucho problema: sí que es verdad que estuve varios meses mirando qué tipo de zapatos escogían otras novias, informándome de marcas de zapatos de novias…finalmente los compré de la marca Menbur: unos zapatos gris plata que quedarían genial con los detalles del vestido y el resto de complementos, y que seguro podré aprovechar para próximas ocasiones.

Los pendientes que lucí en la boda.
Los pendientes que lucí en la boda.

Para terminar con los complementos, los pendientes y la pulsera los compré en el mismo lugar donde compramos las alianzas: una tienda de Barcelona llamada Marfa&Co. Buscaba algo sencillito y acorde con el resto de mi look, así que elegí unos pendientes alargados y una pulsera ovalada rígida, todo de plata con circonitas.

Detalles florales
Detalles florales

Las fotos para mi boda en Ibiza

Seguimos cerrando temas, y el siguiente era el de la fotografía: empecé a pedir presupuestos a diferentes estudios de la isla, hasta que mi hermana mayor me comentó que conocía a un chico que se dedicaba esto, y que además le había hecho ya fotos a mi sobrina mayor.





Cuando lo conocimos, tuvimos claro que sería él quien fotografiara el que iba a ser uno de los días más importantes de nuestras vidas: no sólo por el trabajo que nos enseñó, sino también por su personalidad. Es un chico enamorado de la fotografía, que empatiza muchísimo contigo y lo vive como si fuera él el que estuviera en tu piel. Se llama José Luis y lo podéis encontrar en Facebook en Jlribasfotografia. No sólo nos hizo las fotos del día de la boda; un par de meses antes hicimos una sesión pre-boda en tres localidades idílicas de la isla: Cala Comte, San Juan y las torres de Balàfia, en Sant Llorenç. Con las sesiones pre-boda lo que se pretende es, aparte de tener unas fotos chulísimas con tu pareja hechas por un profesional, coger confianza con el fotógrafo e ir perdiendo poco a poco la vergüenza de posar, para que las fotos el día de la boda salgan lo más naturales posible.

Una vez finalizado el largo e intenso día B, tuvimos dos citas más con José Luis: la primera fue a los dos días, cuando captó los momentos más destacados de la boda “real”. La del domingo había sido lo que en jerga nupcial se llama “paripé” (nos casaron dos amigos nuestros, a los que haré una mención especial un poquito más adelante), así que quedaba casarnos de manera oficial por el ayuntamiento, para lo que escogimos el mejor día del año para hacerlo: martes 13 ;). Después de casarnos en Can Botino nos fuimos con Jose Luis por las callejuelas y rinconcitos de Dalt Vila para engrosar nuestro álbum de bodas.

Centro de mesa de la boda.Centro de mesa de la boda.

Y la última cita con el fotógrafo fue el post-boda: ¡un invento buenísimo! Todo son ventajas: volver a vestirse de novios e ir a las localizaciones elegidas para hacer unas bonitas fotos profesionales con el telón de fondo que elijas; no importando si es en la punta opuesta de donde realizaste el banquete. Ese día no hay nervios, no hay prisas porque no hay nadie esperando a que entres al banquete, tienes la cara relajada y, en mi caso, había recuperado parte de los kilos que había perdido por los nervios de los preparativos, por lo que hacía mejor cara y todo….Tenía clarísimos los lugares que quería que salieran en nuestro reportaje de bodas: bueno, si soy fiel a la verdad, yo sólo tenía pensado uno, pero a raíz de la pedida de mano, decidimos incluir una segunda localización para las fotos. Hacía mucho tiempo que yo quería tener fotos vestida de novia con Es Vedrà de fondo, y habiendo sido la pedida en Punta Galera, no podíamos dejar de lado este lugar. Punta Galera fue el final de nuestro reportaje de bodas y el broche perfecto para cerrar el círculo: allí donde empezó todo con la pedida, era donde daríamos por finalizada la etapa BODA, con el Sol poniéndose mientras José Luis presiona el botón de fotografiar…maravilloso….(casi todas las fotos de este artículo son obra de Jose Luis).

En las bodas se baila

Para poner banda sonora al día B es muy importante la elección de un dj que te garantice que la fiesta va a ser un éxito. Por medio de José Luis, contactamos con Gaby DJ. Simplemente genial: él y su mujer pusieron todos los medios para que el sonido y la fiesta de ese día fueran espectaculares. No recuerdo cómo, pero después del segundo plato la cosa se empezó a desmadrar en el salón y acabamos todos haciendo la conga y bailando como si estuviéramos en la discoteca: Gaby enlazó un temazo con otro hasta que decidimos ponerle punto y final al festival para cortar la tarta. La sintonía que había entre dj e invitados era espectacular; supo cómo mantener a todo el mundo en pie en todo momento bailando y divirtiéndose ya desde el inicio.

Aspecto del photocall, ubicado junto a la pista de baile.
Aspecto del photocall, ubicado junto a la pista de baile.

Una vez en la discoteca, no podía ser menos: le habíamos pasado una lista hecha durante las semanas previas a la boda, en la que habíamos pedido a los invitados qué canciones les gustaría bailar ese día; lista que Gaby supo completar a la perfección hasta llenar 6 horas de disco ininterrumpida.

Decoración para mi boda en Ibiza

Uno de los últimos temas de los que os voy a hablar es importantísimo: flores y decoración. En todos los lugares que leía sobre el tema, aconsejaban una temática o unos colores, para que toda la boda estuviera en sintonía: nosotros elegimos el mar, como no podía ser de otra manera, por lo que los colores de la boda fueron blancos, beige y azules.

El motivo de la boda era el mar. Cada mesa de invitados tenía el nombre de una playa de Ibiza.
El motivo de la boda era el mar. Cada mesa de invitados tenía el nombre de una playa de Ibiza.

El hotel incluía en el precio del cubierto la decoración estándar de las mesas y del salón, y se encargaba de coordinar todo el trabajo de decoración con la floristería. Marina me recomendó muy mucho una floristería con la que ya habían trabajado en otras ocasiones: Pétals. Haciendo caso de su recomendación nos pusimos manos a la obra: nos pasaron presupuesto de diferentes opciones del resto de decoración que había que pagar aparte, elegimos lo que queríamos y del resto se encargaron Mark y el resto del equipo de Pétals junto con Marina. La única petición que yo tenía era que quería el ramo con toques marinos: me prepararon un bouquet con flores, caracolas y estrellas de mar increíble, precioso. Finalmente, decidimos pagar un poco más y decorar las mesas acorde con mi ramo.

Mi ramo de novia.
Mi ramo de novia.

La decoración de la ceremonia, el ramo, los prendidos del novio y el padrino, y la decoración floral en el restaurante estaba conjuntada y cuidada hasta el más mínimo detalle, quedó espectacular.

El resto de la decoración y detallitos fueron DIY (vamos que me los tuve que currar). Tengo que reconocer que me volví un poco loca con el tema de los detalles…cosa que veía en internet, cosa que quería que estuviera en nuestra boda. Como durante la preparación de ese gran día estuve la mayor parte del tiempo sin trabajar, mi principal ocupación diaria era buscar cosas para personalizar al máximo nuestra boda. Desde las invitaciones hasta las zapatillas que pusimos para que las chicas pudieran dar un descanso a sus pies a la hora del baile, todo tenía nuestro toque personal.

Otro de los detalles de la boda: tareas de bricolaje, recorta, pinta y colorea para tener una decoración única.
Otro de los detalles de la boda: tareas de bricolaje, recorta, pinta y colorea para tener una decoración única.

Yo, como directora creativa, y mi padre como “ingeniero de estructuras”, hicimos un par de cosas para la boda que, aparte de cumplir su finalidad, me dieron la oportunidad de compartir tardes con él y trabajar en un proyecto común.

¿Quién nos casa? Los maestros de ceremonia

Y por último, pero no por ello menos importante, los maestros de ceremonia. Como ya he comentado, la boda oficial tuvo lugar en el Ayuntamiento un par de días después, pero en la ceremonia en el hotel de la Playa de Es Figueral nos casaron dos personas que fueron, sin duda, parte protagonista del día. Tuvimos la gran suerte de contar con dos grandes amigos para oficiar la ceremonia: nadie como un amigo o un familiar puede hacer este papel. Ceremonia totalmente personalizada, con anécdotas e historietas, y ese toque de intimidad y familiaridad que sólo alguien que te conoce puede darte. Mucha gente, todavía hoy, nos recuerda lo genial que fue ese día, lo bien que lo pasaron, y lo bien que estuvo la ceremonia. Muchas gracias por el regalazo, Javi y Joan.

Cada día recuerdo con más felicidad ese 11 de octubre de 2015, fue sin duda uno de los días más especiales de mi vida: nuestra boda en Ibiza.