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Vacaciones románticas en Ibiza

Dicen que Ibiza es una isla donde caben mil mundos, donde puedes disfrutar de las mejores playas como de las mejores discotecas. También es un destino perfecto para viajar en pareja y así nos lo cuenta Amaia, una chica de Barcelona que conoce perfectamente la isla de Ibiza.

En esta ocasión, ha visitado la isla en compañía de su pareja y quiere contar su experiencia para que todas las parejas jóvenes que deseen pasar unos días románticos, y también divertidos, en Ibiza puedan disfrutar de sus mejores rincones en una semana. Así han sido sus días de verano en la isla en compañía de su novio:

Un aňo más no podía faltar la visita de rigor a mi Isla preferida!

ibiza romántica
Unas vacaciones románticas descubriendo todas las caras de Ibiza

Fin de semana: Toma de contacto

Aunque ya he estado en Ibiza durante varias ocasiones más, esta es la primera vez que viajo a la isla acompañada de mi novio Estanis, que estaba ya en Ibiza 3 días antes de mi llegada jugando el torneo de Beach Polo organizado por el ayuntamiento de Sant Josep (como os cuenta él en este artículo). La idea era pasar unas vacaciones románticas en Ibiza, pero siempre hay tiempo para todo y también encontramos el momento de divertirnos. El sábado en el momento de mi llegada me estaban esperando unos amigos en el aeropuerto para ir directos a Ses Salines, aprovechando lo cerquita que se encuentra esta playa del aeródromo de Ibiza. La verdad es que, a pesar de que estaba muy llena (normal siendo un sábado en pleno mes de julio), se podía disfrutar del solecito y el agua cristalina tranquilamente, además es muy espaciosa así que uno siempre puede encontrar un hueco sin problema.

mojitos puesta de sol ibiza
Esperando la puesta de sol en compañía de unos amigos.

Al empezar a caer la tarde marchamos a disfrutar  de una preciosa puesta de sol en Punta Galera acompaňados de unos buenos mojitos, unos saltos y un poquito de snorkel: ¡Una tarde perfecta! Y para rematar el día, después de cenar fuimos de fiesta a la mítica discoteca Amnesia, con la espectacular puesta en escena de la fiesta Matinee.

El domingo ya me reuní con mi novio y el resto de compañeros de su equipo de BeachPolo para celebrar su  triunfo del torneo, y que mejor manera que disfrutando de una boat party! Fiesta, baile, risas, motos de agua, banana, comida, barra libre, paseíto por formentera (desembarcando en la espectacular playa de Illetes) y una maravillosa puesta de sol para terminar la jornada… Hay una gran oferta de fiestas en barco en Ibiza, aunque nosotros escogimos el Beautiful People Ibiza ya es que es el único que puede atracar en Formentera y ahí mola porque te dan refrescos, fruta, palas para jugar. La verdad que después del barco estábamos agotados, así que preferimos descansar y empezar la semana romántica el lunes bien pronto…

Lunes

Partimos para Formentera en un ferry desde el puerto de Ibiza a primera hora de la mañana. Miramos de embarcar el coche alquilado,  pero sale más a cuenta alquilar otro directamente allí. Para ir organizados y conseguir el mejor precio, realizamos la reserva de los billetes en esta página.

La mola Formentera
Un acantilado con vistas al mar

Empezamos con un desayuno en el puerto de La Savina para empezar nuestra ruta con fuerzas. Lo primero que hicimos fue recoger el coche de alquiler y dirigirnos al faro de la Mola en el extremo más alejado de la isla, para disfrutar de las espectaculares vistas al mar desde el acantilado. Deshaciendo el camino desde allí paramos a contemplar toda la isla desde El mirador de Formentera. No podía faltar una parada en el precioso pueblo de Es Caló de Sant Agustí y la platja de Mitjorn, en el sur, donde comimos unos bocadillos tranquilamente. No paramos en la platja de Ses Illetes porque ya fuimos el domingo durante la fiesta del barco, aunque es totalmente recomendable.

caló d'es mort
Las playas de Formentera tienen un color azul muy especial.

Para terminar la jornada no podía faltar una parada en el mítico faro de Es Cap de Barbaria. Una vez visto todo eso, marchamos a por el ferry de vuelta a Ibiza. Nosotros preferimos ir ya para ibiza pero una buena opción también habría sido esperar a ver la puesta de sol, cenar y marchar en el último ferry. Una vez de regreso, cenamos en una de las calles del puerto de ibiza. Una buena opción habría sido ir al mercadillo nocturno de las Dalias.

Martes

El martes nos levantamos pronto y fuimos a ver el imponente desde un acantilado el islote de Es Vedrá y ver el camino de bajada a la fantástica cala secreta de Atlantis, aunque en esta ocasión no bajamos hasta esa playa, ya que sé por experiencia que es un camino muy duro. Nos dirigimos hasta Cala d’Hort (la única playa desde la que se puede ver Es Vedrà) pero fue totalmente imposible aparcar. Ya sabemos que hay que madrugar más para venir hasta aquí.

Finalmente decidimos conducir hasta Cala Vadella para refrescarnos. Tras el baño y tomar un poco el sol, marchamos para el centro de Ibiza a pasear y comprar todos los accesorios necesarios para la fiesta Flower Power de Pachá.

disfraces hippie
No están mal los disfraces de hippies ¿Verdad?

Compramos algunos adornos para el pelo (una cinta con flores) que combinaban con un vestido blanco y para mi novio una camiseta de mujer con estampado de flores de un bazar chino que era perfecta para ir disfrazado! A conjunto llevaba una peluca afro, unas gafas enormes y un bigote postizo, así que el resultado era genial para ir juntos ambientados para escuchar y bailar música de los 60 y los 70. La fiesta en Pachá Ibiza fue, como siempre, espectacular. Sin ninguna duda, la fiesta más bonita de Ibiza y la  divertida para ir en pareja.

Miércoles

El ritmo de las vacaciones y la fiesta del día anterior nos pasó factura, por lo que el miércoles fue un día tranquilo, y nos quedamos a pasear por la ciudad de Eivissa. Subimos tranquilamente por la parte vieja de la ciudad, conocida como Dalt Vila, a última hora de la tarde, cuando hace menos calor. Importante llevar un calzado cómodo, ya que se trata de calles peatonales empedradas, algunas de ellas con mucha pendiente.

dalt vila ibiza
Merece la pena reservar un día para visitar el rincón más romántico de Ibiza: su casco antiguo.

Visitamos el castillo y la Catedral, descendimos por calles con mucho encanto y, tras salir de la ciudad amurallada, dimos un paseo por el antiguo barrio de pescadores del puerto, La Marina. Hay muchas opciones donde cenar, nosotros escogimos un restaurante muy romántico con terraza al principio en la Calle de la Virgen. Al principio de la noche, esa calle está tranquila, aunque pasada la medianoche empiezan a animarse los diferentes bares de la zona.

Jueves

El jueves marchamos rumbo al norte a recorrer unas calitas más salvajes, calmadas y románticas, escapando de la aglomeración de las playas en el resto de la isla.

calas de Ibiza
S’Illot d’es Renclí es una de las pequeñas calas que descubrimos en el norte de la isla

Visitamos un total de cuatro playas en el norte de Ibiza en un día, totalmente recomendables y a las que pensamos regresar en próximas visitas: Cala Xuclar es una calita minúscula, pero que se encuentra en un estado natural precioso, rodeada de bosques de pinos. Después, retrocedimos hasta Cala Xarraca para comer una paella junto al mar. Sin desmerecer a nadie, no tuvimos suerte esta vez en la elección del restaurante, aunque las vistas sí que merecían la pena.

cala d'en serra ibiza
La Cala d’en Serra es un lugar sencillamente espectacular.

Por la tarde, visitamos dos playas más: S’Illot d’es Renclí, otra pequeña cala con una isla justo delante y, finalmente, una de las playas más espectaculares de la isla: Cala d’en Serra. Es poco conocida, y el camino de bajada es algo difícil, pero merece absolutamente la pena. Por la noche cenamos por el puerto, comimos un helado en la heladería en Los Valencianos y dimos un agradable paseo.

Viernes

Nos dirigimos por la mañana hacia el norte de Ibiza, para terminar en el Puerto de San Miguel. Allí disfrutamos de uno de los platos estrella de la gastronomía de Ibiza: el bullit de peix. Paramos en la tranquila Cala Olivera para refrescarnos, es curioso como algunas playas guardan tanto encanto estando tan cerca de la ciudad.

puesta de sol ibiza
Cada día en Ibiza tienes una cita ineludible con la puesta de sol. Si es en buen compañía y con un mojito en la mano, mucho mejor.

Por la tarde fuimos a san Antonio, a ver la puesta de sol en una terraza de Es Caló d’es Moro. Aunque estaba un poco nublado, el ambiente y paisaje eran inmejorables. No podía faltar completar la visita con un poco de turismo por las zonas típicas para los ibicencos, así que fuimos a Santa Gertrudis, un acogedor pueblo interior, donde cenamos en un lugar más que auténtico, el Bar Costa, unos bocadillos espectaculares. El ambiente no es nada aburrido y muy diferente al de los lugares turísticos de la isla que solemos frecuentar los que venimos de fuera. Y para terminar la noche, que mejor que volver a ibiza y disfrutar de unos mojitos sentados en la arena mirando al mar en la playa de Talamanca.

Sábado

El sábado nos apetecía una buena paella, así que fuimos a Sa Caleta, no sin antes pasar la mañana en Cala Jondal con sus características piedras que le dan ese toque distinto. Después de comer, nos bañamos en Sa Caleta y descansamos en la parte de la derecha, que acostumbra a estar más tranquila. Antes de salir, aprovechamos para dar un paseo sobre los acantilados y gozar con las vistas de todo lo que habíamos disfrutado durante el día pero desde una perspectiva muy distinta que vale la pena no perderse. Es muy divertido colarse en una especie de cueva excavada en la tierra que da a parar justo encima de la playa.

mirador de sa caleta ibiza
El curioso mirador de Sa Caleta sobre la playa

Fin del viaje

Después de visitar tantos lugares y vivir tantas experiencias, llegó el domingo y la hora de partir. El balance de nuestra semana en Ibiza es más que positivo: nuestro paso por la isla que no nos ha dejado de enamorar y sorprender tras unos días muy intensos y románticos en Ibiza. ¿Nuestra conclusión? ¡Seguro que volveremos!

ibiza beso
¡Hasta muy pronto, Ibiza!