Ibiza, Patrimonio de la Humanidad

La fama de Ibiza es conocida internacionalmente en todo el mundo debido a su ocio nocturno y también gracias a sus increíbles playas. Lo que muy poca gente conoce es que la isla de Ibiza tiene el privilegio de ostentar el título de Patrimonio de la Humanidad.

Para hacernos una idea de lo que esto significa, en 2013 el número de bienes declarados como Patrimonio de la Humanidad era inferior a 1.000, lo que da cuenta de la gran importancia que han de representar los lugares con este rango.

En Ibiza se encuentra una de los dos únicos bienes Patrimonio de la Humanidad mixtos, es decir que combinan bienes culturales con naturales.

¿Y cuál es el Patrimonio de la Humanidad en Ibiza?

Ibiza tiene tres lugares declarados Patrimonio de la Humanidad: Las murallas fortificadas de Dalt Vila, los restos del poblado fenicio de Sa Caleta y las praderas de Posidonia Oceánica situadas entre Ibiza y Formentera.

De todas ellas, las más conocidas son las murallas de Dalt Vila, consideradas el monumento defensivo más importante construido en el siglo XVI, ya que éstas debían defender un punto estratégico para el control del Mediterráneo como era la isla de Ibiza. Es difícil visitar la ciudad de Ibiza y no quedarse impresionado por la majestuosidad de sus murallas, pero recomendamos visitar el interior de Dalt Vila y dejarnos perder por sus callejuelas e ir descubriendo los baluartes y las vistas que desde ellos se pueden disfrutar.

El Poblado fenicio de Sa Caleta se encuentra cerca de la fantástica playa de Sa Caleta, y es considerado como el primer asentamiento en la isla de Ibiza. Si te acercas a esta playa, una visita nunca estará de más.

Las praderas de Posidonia son el bien Patrimonio de la Humanidad más desconocido por la mayoría de visitantes, pero su importancia es fundamental para, por ejemplo, entender porqué las playas de Ibiza y Formentera disfrutan de esa arena y esas aguas tan limpias. Forman un ecosistema único en el mundo y es considerado como el ser vivo mas grande del mundo. Sin temor a exagerar, las praderas de Posidonia podrían ser el equivalente acuático al Bosque del Amazonas.