Saltar al contenido
IBIZAISLA.ES

Ibiza: islas e islotes

Un archipiélago se define como un conjunto de islas, islotes y masas de tierra cercanas entre sí. Dentro del archipiélago de las Islas Baleares encontramos otro archipiélago: Las Islas Pitiusas (Illes Pitiuses).

Las Pitiusas están formadas por dos grandes islotes habitados: Ibiza y Formentera, con varios satélites en forma de satélite. Un gran número de islotes de las dos islas tienen un tamaño considerable, formas sorprendentes, paisajes extraordinarios, secretos y leyendas poco conocidas. Nos vamos a centrar en los islotes que rodean la isla de Ibiza.

El gran número de pequeños islotes que rodean Ibiza hace prácticamente imposible poder detallar cada una de las masas de tierra que emergen del mar frente a la costa de la pitiusa mayor. Por ese motivo, únicamente aparecen aquellos islotes más relevantes por su tamaño, por su ubicación o por esconder secretos, curiosidades o leyendas.

islote de es vedrà
Es Vedrà, el islote más famoso de los que rodean Ibiza.

Los islotes más conocidos de Ibiza son Es Vedrà, por su colosal tamaño y su singular forma; Tagomago, por su tamaño y por disponer de una vivienda privada en el centro de la isla; o Es Cap Bernat, por su singular forma y su presencia en todas las imágenes de la puesta de sol en Benirràs.

Una tierra repartida en más de 62 pedazos

Eivissa y Formentera reúnen el mayor número de islotes del archipiélago balear, al contar con 60 de estos pedazos de tierra -de extensión variablealrededor de su litoral.

Estos islotes proporcionan a las Pitiüses un atractivo paisajístico más – no hace falta describir la incomparable belleza de es Vedrà, por ejemplo -, un valioso tesoro científico – casi todos los islotes tienen una subespecie propia de lagartija, única en el mundo – y una riqueza cultural importante, que en ocasiones ha dado lugar a hermosas leyendas y creencias populares.

Sin embargo, desde el primer momento salta a la vista el dato de que dieciséis de estas minúsculas islas estén en manos privadas. Esta circunstancia fue la que permitió, por ejemplo, que en 1984 un particular construyera una gran mansión en Tagomago, que hubieran sido cuatro si el Ayuntamiento de Santa Eulària no hubiera desistido, tras fuertes protestas, de conceder esas otras licencias. Idéntica circunstancia fue la que permitió la construcción de una edificación en s’Illa de ses Rates o la que, hace ya bastantes años, pudo haber dejado instalar un teleférico entre es Vedrà y Cala D’Hort. Pero tampoco puede ignorarse que hoy, con las actuales leyes sobre costas y litoral, resulta prácticamente imposible acometer ciertas prácticas en estos otros fragmentos de nuestro archipiélago. Así sucede con la Ley de Costas y, también, con la Ley de Espacios Naturales, que prohiben expresamente la ejecución de cualquier construcción en los islotes pitiusos.

Cada uno de estos islotes, pese a su reducida extensión, atesora un importante caudal de recuerdos históricos, de leyendas fantásticas, acontecimientos anecdóticos, valores ecológicos y sucesos pasados que, en conjunto, los convierten en pieza clave del patrimonio cultural y natural pitiuso. Garantizar su conservación y salvaguardar su integridad física, asegurando a la vez su protección, han de ser objetivos de las instituciones, que también gobiernan estos diminutos territorios.