Cala Salada

La pequeña playa de Cala Salada ofrece muchos encantos al visitante. Es muy frecuentada por los ibicencos y turistas, ya que a pesar de encontrarse muy cerca de San Antonio, se conserva completamente en su estado natural y ofrece un agua totalmente limpia y cristalina. A menudo, es confundida por su cercanía con otra cala con un nombre casi idéntico y cuya visita es absolutamente imprescindible: Cala Saladeta.

En Cala Salada es posible observar la fantástica puesta de sol, como en la mayor parte de calas en la zona de poniente de la isla. El sol entra e ilumina toda la pequeña bahía donde se encuentra la cala, reflejando tonos de color amarillo en el mar y en los acantilados y creando una sensación mágica.

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Cala Salada, se encuentra en plena naturaleza

Cala Salada tiene unos 200 metros de distancia en su parte de arena, aunque hay que señalar que una vez entremos en el agua encontramos una gran cantidad de piedras, por lo que conviene ir con cuidado. El agua de esta playa acostumbra a ser limpia y transparente pero suele mejorar en la zona derecha, donde la arena blanca resalta aún más en la orilla.

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Vista general de la playa desde el restaurante de Cala Salada

Destacamos la larga área de casetas varadero que se extiende en la izquierda de la playa. Delante de estas casetas hay algunas zonas llanas donde mucha gente aprovecha para tumbarse al sol con una mayor tranquilidad. La cala también cuenta con diferentes servicios, como alquiler de sombrillas, hamacas, patines (velomares), socorrista, un pequeño chiringuito y el restaurante Cala Salada, donde podemos comer con vistas al mar.

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Estas escaleras conducen a una zona de rocas de Cala Salada

Si seguimos hacia la derecha, encontramos una zona de rocas muy frecuentada por bañistas, ya que el fondo marino es totalmente de arena y se disfrutan unas grandes vistas. Existen unas escaleras de madera que facilitan el paso por este camino. Además, la altura de las rocas permite realizar divertidos saltos al agua, aunque hay que advertir del peligro de esta práctica, ya que hay poca profundidad y hay posibilidad de sufrir graves lesiones.

Siguiendo este camino, ya sea bordeando la costa o por encima del acantilado, podemos llegar hasta la cercana Cala Saladeta. Aunque el camino que va por abajo es más corto y directo, recomendamos pasar por encima del acantilado para disfrutar de unas vistas fantásticas y realizar algunas fotos como recuerdo imborrable de una de las mejores playas de Ibiza.

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Un hombre saltando al agua en la zona rocosa de Cala Salada

¿Cómo llegar a Cala Salada?

Para llegar a Cala Salada, simplemente tienes que salir de San Antonio en dirección Santa Inés y, tras dejar atrás el velódromo debemos girar a la izquierda en un desvío señalado. Este desvío se encuentra en una curva con escasa visibilidad, por lo que conviene extremar precauciones.

La carretera continúa en pendiente hacia abajo y con varias curvas y deberemos seguir por un camino flanqueado por dos columnas. Si seguimos por la izquierda podemos llegar a Punta Galera. Podemos dejar nuestro vehículo en la zona de aparcamiento habilitado, a la sombra de los pinos, desde la que descienden unas escaleras hasta la misma playa.