Monumento a los antiautopistas

Monumento a los antiautopistas

En el año 2006, Ibiza fue el centro mediático por la polémica suscitada a raíz de la construcción de una gran carretera. Mientras que el Consell calificaba la obra como un desdoblamiento de la carretera del aeropuerto y de San Antonio, muchos ibicencos criticaban las faraónicas obras de despropósito y desastre irreversible de la imagen de la isla. Había surgido el movimiento antiautopista.

En febrero de 2006 tuvo lugar una manifestación que, bajo el lema ‘No volem autopistes’, reunió a más de 20.000 personas para protestar en las calles de Ibiza. Finalmente las obras se llevaron a cabo, no sin superar la oposición de gran parte de la sociedad de la isla. Realmente, la fisionomía de la isla ha cambiado de manera drástica y son muchos los que aún hoy se preguntan qué sentido tiene la construcción de túneles tan largos en una isla en la que no hay desniveles que salvar.

El monolito erigido en homenaje a los antiautopistas

Homenaje al movimiento antiautopista de Ibiza

Este homenaje a los antiautopistas se encuentra cerca de la rotonda de entrada a Sant Jordi. El monumento se encuentra en una zona muy próxima a la casa payesa de Ca Na Palleva, derrumbada por las excavadoras para poder construir un túnel.

Un ‘Scalextric’ a la entrada de Ibiza

El monumento es una obra de Antoni Ribas ‘Toniet’. Se trata de una monolito realizado en hormigón forrado de cerámica y coronado por una estructura de formas redondeadas de hierro oxidado. Más allá del valor artístico, se trata de una obra con una importante carga emocional por el significado de la misma y la lucha del movimiento antiautopista.

El monolito se encuentra junto a la entrada del pueblo de Sant Jordi de Ses Salines desde Ibiza. También es posible llegar hasta él siguiendo la calle de Es Polls que sale desde Playa d’en Bossa.

Monumento a Vara de Rey

Monumento a Vara de Rey

Ibiza es una isla dispersa en la que los puntos de interés se cuentan por decenas. Las playas, los pueblos y los rincones con encanto pueblan cada esquina de nuestra geografía. Por eso es muy difícil estimar cuál es el verdadero centro de la isla. Sin embargo, hay un paseo en el centro de la capital por donde todo ibicenco y visitante ha pasado: El Paseo Vara de Rey. Bien mirado, el paseo sí que puede ser considerado el epicentro de la isla. Y el monumento a Vara de Rey es el testigo privilegiado de la vida de los ibicencos.

El monumento se sitúa en el mayor paseo de toda Ibiza. Rodeado de edificios de estilo colonial, está situado en un lugar de paso habitual por los habitantes de la ciudad y por todos los turistas que nos visitan. Se trata del nexo de unión entre Dalt Vila (la ciudad amurallada), el barrio de la Marina, el puerto y el ensanche de la ciudad es Vara de Rey. Pero la importancia de esta figura no radica únicamente en su situación, sino también en su historia y su belleza.

Detalle del monumento a Vara de Rey

Precioso detalle del monumento a Vara de Rey

¿Quién era Vara de Rey?

Joaquín Vara de Rey nació en Ibiza el 14 de agosto de 1841 a causa del trabajo de capitán de su podra, capitán de la 5ª compañía del Tercer Batallón del Regimiento de la Reina. Pocos después del nacimiento de Joaquín Vara de Rey i Lagett, la familia abandonó la isla para no volver nunca más.

Vara de rey murió el 1 de julio de 1898 en la batalla de El Caney, en Cuba. El Diario de Ibiza publicó noticias sobre el número de bajas que se había producido en la batalla, los días 2 y 3 de julio, pero no es hasta el día 4 de julio que se menciona el fallecimiento de Vara de Rey. No es hasta el día 6 de julio cuando se publica por vez primera que Vara de Rey podría haber nacido en Ibiza, hecho confirmado días después al localizar el certificado de baptismo.

El monumento a Vara de Rey: ¿Quién es quién?

El monumento está formado por un conjunto de figuras, a una escala mayor a la natural, situadas sobre el mismo pedestal.

En la parte superior aparece el general Vara de Rey, ya herido de muerte, aún con el sable en alto y con actitud de seguir arengando a sus tropas. Junto a él aparece uno de sus hombres que ayuda a mantener de pie al general.

monumento al General Vara de Rey

El Paseo Vara de Rey es considerado el centro neurálgico de la capital de Ibiza

A cada lado del monumento encontramos dos figuras alegóricas femeninas. En la parte izquierda, con dos grandes alas magistralmente realizadas en bronce, se encuentra una figura que simboliza a la gloria. En la parte derecha, una figura con una corona que simboliza a España escribe sobre el pedestal la leyenda “A Vara de Rey”.

Nueve toneladas de bronce

El monumento a Vara de Rey fue obra del arquitecto August Font Carreras y el escultor Eduard B. Alentorn. Las piedras se extrajeron de Montjuïc y se emplearon 9.000 kilos de bronce, fundidos en los talleres Masriera i Campins de Barcelona. El 25 de abril de 1904, en presencia de miles de personas, el rey Alfonso XIII presidió una im-

El precio del monumento fue exactamente de 60.321 pesetas con 85 céntimos, todo un dineral en la época. Fue sufragado por suscripción popular y, curiosamente, en la colecta participó uno de los enemigos del general, el cubano Quintín Bandera.

En su libro Diccionario de secretos de Ibiza, el escritor y periodista Mariano Planells explica cómo se desarrolló la batalla de El Caney donde falleció este hijo predilecto de la ciudad de Ibiza.: “Vara de Rey estaba al mando de 520 soldados españoles mal alimentados y anémicos, moralmente ya vencidos, que lucharon durante diez horas contra 7.000 americanos armados y sanos (….) En pleno fragor de la batalla, cuando todo ya estaba perdido y el ejército español resistía dentro de una volcánica barrera de fuego enemigo, el general ibicenco es herido por una descarga y cae. Le llega otra descarga y lo acaba. Pero consta que Vara de Rey causó la increíble cantidad de 900 bajas a los estadounidenses”.

¿Dónde está el monumento Vara de Rey?

Por sus dimensiones, su situación y el carisma del paseo donde se encuentra ubicado, es poco probable que no te topes con este conjunto de esculturas en Ibiza.

La estatua se encuentra en el Paseo del mismo nombre, a pocos metros del puerto de la capital de la isla.

 

Monumento de la Mujer-Olivo

Monumento de la Mujer-Olivo

Entre la calle Aragón y la Avenida Ignacio Wallis de Vila, la capital de Ibiza, hay unos pequeños jardines con bancos, ideales para el descanso si estamos de paseo por la zona. Estos jardines cuentan con algunos plantas y árboles, entre los que destaca un curioso tronco. Un momento ¿Eso es un tronco o una mujer?

Efectivamente, se trata de un curioso monumento que simboliza un cuerpo femenino desnudo, aunque en función de nuestra perspectiva se asemeja al tronco retorcido de un olivo, de esos que tantos encontramos en el campo de Ibiza. Situado a pocos metros del Paseo Vara de Rey, esté curioso monumento pasa desapercibido para muchos turistas e ibicencos, pero centra la mirada en aquellos viandantes que se detienen unos segundos a contemplarlo. La belleza puede surgir en cualquier esquina.

El Monumento simula un cuerpo de mujer o un tronco de olivo, en función de cómo lo miremos.

El Monumento simula un cuerpo de mujer o un tronco de olivo, en función de cómo lo miremos.

El monumento se encuentra situado en la siguiente ubicación:

¿Habías visto este monumento alguna vez?

Monumento a los Hippies (Puerto de Ibiza)

Monumento a los Hippies (Puerto de Ibiza)

En el Paseo peatonal que discurre paralelo al puerto de Ibiza, uno de los lugares más concurridos por los turistas que visitan Ibiza, se encuentra un monumento muy original y único en el mundo. Y no, no hablamos del conocido Monumento a los Corsarios (que también es especial por ser uno de los dos únicos monumentos del planeta dedicados a los piratas) sino del monumento a los hippies.

No cabe duda de que la llegada de los ‘peluts’ (peludos, como eran conocidos los hippies a su llegada a Ibiza) transformó en buena medida la imagen exterior de Ibiza. El movimiento hippy encontró en la isla un lugar de tranquilidad, un pueblo abierto y hospitalario, naturaleza en estado puro, una arquitectura original y unos paisajes y unas playas que invitaban a permanecer en ellas. De esta forma, el movimiento que comenzó en San Francisco como una forma de protesta contra la Guerra de Vietnam encontró uno de sus lugares de peregrinación.

monumento al hippy de Ibiza

Las dos figuras del monumento hippy. Al fondo, la Catedral de Ibiza

El monumento a los hippies que se erige en pleno puerto de Ibiza representa a un padre junto a su hija. El hombre luce melena y viste con un chaleco, camisa, un cinturón con gran hebilla, pantalones acampanados y unas botas. La hija que camina a su lado, biberón en mano, lleva una vestido y una chaqueta de punto. Una estética 100% hippy.

monumento hippy de Ibiza

Las figuras representan fielmente el espíritu captado por la fotografía, incluyendo un cigarro (¿mentolado?) en la mano del padre

Las figuras fueron realizadas siguiendo la icónica imagen “Padre e hija caminando” del fotógrafo Toni Riera. Las estatuas han sido creadas por la escultora Ció Abellí, que ha colocado el monumento sobre un pedestal en el que aparece un mapa del mundo con diversas flechas, señalando los movimientos hippies que alcanzaron lugares muy dispares de la tierra. Los nombres de ciudades como San Francisco (Estados Unidos) cuna del movimiento hippy, Ámsterdam (Paises Bajos), Ibiza (España), Katmandú (Nepal) y Goa (India) aparecen representados en el pedestal.

Imagen del monumento a los hippies, en la misma perspectiva que la fotografía original.

Imagen del monumento a los hippies, en la misma perspectiva que la fotografía original.

¿Homenaje merecido o publicidad genial?

Tal como reza la placa situada a los pies de las estatuas, las figuras fueron una donación de Ricardo Urgell (fundador del grupo Pachá). El 1 de agosto de 2016 las figuras fueron presentadas como un homenaje a los orígenes y las influencias hippies en la isla. Como curiosidad, la placa está decorada con las famosas cerezas de Pachá.

Fotografía de Toni Riera de finales de los 60, realizada en Ámsterdam

Fotografía de Toni Riera de finales de los 60, realizada en Ámsterdam

No cabe duda de que este monumento es toda una curiosidad y un objetivo de todos los fotografos que paseen por el puerto principal de la isla. Sin embargo, desde la misma inauguración de las estatuas ya hay quien ve esta donación como una magnífica operación de marketing. Se trata de unas figuras realizadas a partir de una fotografía de Toni Riera, un fotógrafo afincado en Ibiza desde hace años. Sin embargo, los protagonistas convertidos en monumento tienen una nula relación con la isla: se tratan de un padre y una hija que caminaban por Vondelpark, el parque más grande de Ámsterdam.

monumento hippies de ibiza

Cartel de la fiesta Flower Power de Pachá en la que se ha utilizado una versión coloreada de la fotografía de Toni Riera.

¿Y por qué se ha elegido esta imagen para un homenaje al hippie en Ibiza? Porque esta fotografía se popularizó a partir de los años 90, ya que Pachá la utilizó en uno de los carteles de la conocida fiesta Flower Power. Para redondear la jugada, el monumento se encuentra justo enfrente de una tienda de ropa de la marca Pachá. Como curiosidad, muchos años después, se pudo conocer la identidad de los protagonistas de la imagen: Sandy, un actor holandés, y su hija Radha Van der Linden. Y únicamente Radha ha tenido relación con la isla, al visitarla entrada en la cuarentena.

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A pesar de la poca relación directa entre los protagonistas y la isla de Ibiza, estas figuras se deben entender como un homenaje a la influencia que el movimiento hippy tuvo en la isla, expecialmente de cara a la visibilidad exterior, una imagen positiva que aún se proyecta y atrae a miles de visitantes cada año.

¿Dónde está el Monumento a los hippies de Ibiza?

Las figuras se encuentran en uno de los lugares más transitados de la isla: el Puerto de Ibiza. Es difícil no encontrarse con las esculturas en un paseo por una de las zonas más atractivas de la isla.

Si deseas fotografiarte junto a estas esculturas hippies, debes dirigirte a Vila, la capital de la isla. En el barrio de La Marina (antiguo barrio de pescadores) se encuentran estas figuras en el paseo que bordea el puerto, frente a las tiendas y terrazas que atraen a centenares de paseantes cada día.

Estatua de Guillem de Montgrí

Estatua de Guillem de Montgrí

En la Plaza España, que encontramos junto entre el Ayuntamiento de Ibiza y el mirador con vistas al mar, encontramos una de las figuras históricas más importantes de Ibiza y Formentera: la estatua de Guillem de Montgrí.

El monumento recibe ofrendas anualmente el 8 de agosto, día de la conquista de Ibiza. En 1234, el arzobispo de Tarragona Guillem de Montgrí  (Guillermo de Montgrí) obtuvo permiso de Jaume I de Aragón para conquistar las Islas Pitiusas de manos de los musulmanes,  aunque únicamente obtuvo un plazo de 9 meses para su conquista. Dada la premura, Guillem de Montgrí se alió con Nunó Sanç (Nuño Sanchez) y el Infante Pere de Portugal (Pedro de Portugal) y tras entrar en la ciudad, el resto de la isla y Formentera pasaron a manos de la Corona de Aragón.

Estatua de Guillem de Montgrí, junto al Ayuntamiento de Ibiza

Estatua de Guillem de Montgrí, junto al Ayuntamiento de Ibiza

Es conocido que Guillem de Montgrí aportó la mitad de las tropas necesarias para la conquista, mientras que Nunó Sanç aportó un cuarto de las tropas y Pere de Portugal aportó otra cuarta parte de los soldados. El reparto de las tierras se hizo en función de las tropas aportadas, por lo que la isla se dividió en quartons (correspondientes a los municipios actuales), al igual que se dividió el castillo y las Salinas, que fueron donadas al pueblo ibicenco, cuyos beneficios pudo disfrutar hasta los Decretos de Nueva Planta en 1714.

Detalle de la figura de Guillem de Montgrí, sujetando un libro sobre el pecho.

Detalle de la figura de Guillem de Montgrí, sujetando un libro sobre el pecho.

El monumento a Guillem de Montgrí se colocó en 1970 en la fachada del Convento de Dalt Vila. Diez años después, su ubicación fue modificada a su actual situación, junto al Ayuntamiento. La estatua representa el cuerpo de Guillem de Montgrí con un libro apoyado sobre el pecho sobre un enorme pedestal con diferentes inscripciones.

Una estatua con un curioso origen

Sepulcro original de Guillem de Montgrí en la Catedral de Girona. Fuente: eivisssa.com

Sepulcro original de Guillem de Montgrí en la Catedral de Girona. Fuente: eivisssa.com

Un detalle muy desconocido de esta figura es su origen. Se trata de una réplica exacta del sepulcro de Guillem de Montgrí que se encuentra en la ciudad de Tarragona. Fue la Diputació Provincial de Tarragona quien regaló esta reproducción a la Ciudad de Ibiza (¿A quién no le gusta que le regalen la réplica de un sarcófago?).

Monumento a los republicanos

Monumento a los republicanos

En el cementerio viejo de la ciudad de Ibiza, el Cementeri Vell, hay un monumento dedicado a la memoria de los republicanos fallecieron durante la Guerra Civil en Ibiza. Ibiza cayó del bando franquista al comienzo de la guerra, pero los republicanos intentaron recuperar Formentera, Ibiza y Mallorca para recuperar el total control de las Baleares (Menorca se mantuvo fiel al bando republicano desde el comienzo de la guerra).

Los republicanos consiguieron conquistar Formentera e Ibiza, pero no así Mallorca, por lo que pocas semanas después abandonaron Ibiza y los republicanos sufrieron la represión franquista. Se trata de un monolito en el que se puede leer la siguiente inscripción:

En memòria de tots el qui moriren per Espanya durant la Guerra Civil

La traducción de la inscripción es la siguiente:

En memoria de todos los que murieron por España durante la Guerra Civil.

El monumento a la memoria de los republicanos. Foto: Daniel Espinosa (Periódico de Ibiza)

El monumento a la memoria de los republicanos. Foto: Daniel Espinosa (Periódico de Ibiza)

El monumento a los republicanos de Ibiza es un monolito sobre el que se sitúa una cruz de brazos redondeados, vemos diversas palomas con una rama de olivo en el pico, símbolo de la paz.

Aunque el monumento recuerda a las víctimas de los dos bandos, el monumento es especialmente recordado cada 14 de abril. En esa fecha, el Fòrum per sa Memòria realiza actos conmemorativos en honor a los republicanos. En el Cementeri Vell descansan los restos de entre 100 y 130 víctimas republicanas. El recuerdo a las víctimas del bando franquista se encuentra en el interior de la Catedral de Ibiza, con una placa en la que aparecen todos los nombres de los asesinados.

Figura metálica

Figura metálica

En la Vía Romana, junto a la Policlínica Nuestra Señora del Rosario y a escasos metros del Museo de Puig de Molins, encontramos un curioso monumento. Se trata de una figura que representa, de forma sencilla, una figura humana. Se trata de un muñeco metálico que parece estar paseando por una de las calles de Ibiza.

Todo aquel que se acerque a la figura se verá reflejado en ella, debido al cromatismo de la figura.

Figura del muñeco metálico

Figura metálica

No disponemos de más datos sobre su autor ni la fecha de creación.

Monumento de Isidoro Macabich

Monumento de Isidoro Macabich

El capellán Isidoro Macabich i Llobet nació en Ibiza en 1883 y falleció en la misma ciudad a los 90 años. Fue un polifacético y controvertido capellán, uno de los personajes isleños que más profundizaron en la cultura local e hizo importantes esfuerzos por dar a conocer la cultura de Ibiza y su historia.

Isidoro Macabich, también conocido como Isidor Macabich, no se dedicó únicamente a actividades eclesiásticas. Macabich también fue escritor, cronista, poeta, arqueólogo, maestro y un historiador muy arraigado a esa isla tan desconocida y olvidada de su época. Su obra más importante fue Historia de Ibiza, cuatro volúmenes publicados en 1966 que recopilan sus estudios realizados sobre la isla.

isidor macabich

La figura de Isidoro Macabich se encuentra sentada sobre un banco en Sa Carrossa, en Dalt Vila

Una estatua de Isidoro Macabich se encuentra en Sa Carrosa, en el interior de Dalt Vila, en una ubicación cercana a la que fue su casa. La estatua representa a Macabich sentado en un banco con un libro abierto, como símbolo de su importancia cultural en la isla.

El apellido Macabich, proviene de la ascendencia croata de su padre. No cabe duda que se trataba de un apellido poco común en Ibiza (en una época en la que la mayoría de apellidos eran Marí, Costa, Tur, etc.) y éste hecho es el origen de una curiosa anécdota. Al ser preguntado por un joven por su apellido y si su familia era noble, Macabich le miró con paciencia infinita, y le contestó “no, hijo mío, no. Nosotros, los ibicencos, somos hijos de pescadores, hijos de payeses o hijos de puta.”

Isidoro Macabich también tiene el honor de ser uno de los nombres más utilizados para bautizar lugares de la isla. Además de tener la estatua que encontramos de él en la calle de Sa Carrossa de Dalt Vila, algunas de las principales calles de Ibiza, Santa Eulària, San Antonio tienen su nombre, así como también un instituto.

Monumento a Abad y Lasierra

Monumento a Abad y Lasierra

Manuel Abad y Lasierra (Estadella, Aragón 1724 — Zaragoza 1806) destacó por ser el primer obispo de Ibiza (1783-1787). A pesar del poco tiempo que estuvo en Ibiza, sus ideas modificaron la estructura urbanística de Ibiza, impulsando la creación de parroquias e iglesias.

Desde 2009, en la plaza frente a la iglesia de Santa Gertrudis encontramos un monumento a Abad y Lasierra. Se trata de una obra del escultor ibicenco Pedro Hormigo, que también es el autor de otros monumentos ibicencos como el de Marí Cardona en Sant Rafael o el bonito monumento al Salinero de Sant Francesc.

La figura resulta curiosa por varios motivos. El hecho de aparecer sentado responde a que se trató de la primera persona que ocupó la silla del obispo de Ibiza y Formentera. La posición de los pies, señalando dos puntos diferentes responde a las actuaciones del clérigo tanto en Ibiza y Formentera. Pero el rasgo que más destaca del monumento a Abad y Lasierra es la apertura en pecho y espalda que permite ver al otro lado de la figura. Según el autor, la idea es que estos huecos representen la entrada a uno de los múltiples iglesias que mandó construir a la vez que el monumento sea un elemento con el que poder jugar.

El monumento a Abad y Lasierra y la curiosa posición de sus pies.

El monumento a Abad y Lasierra y la curiosa posición de sus pies.

Aunque la figura instalada en Santa Gertrudis pueda generar polémica, lo cierto es que el clérigo también fue una figura controvertida, a juzgar por los textos que nos han llegado hasta hoy.

Biografía de Manuel Abad y Lasierra

Realizó estudios universitarios, y se ordenó sacerdote. Al poco tiempo, se hizo monje benedictino, e ingresó en el monasterio de San Juan de Peña. Bien pronto se destacó por sus investigaciones en diferentes archivos históricos, lo que le representó el agradecimiento del rey, porque iba descubriendo antiguos derechos y privilegios de la Corona olvidados desde hacía siglos. El 1773 fue nombrado miembro de Real Academia de la Historia, que entonces era presidida por Pedro Ramón de Campomanes, fiscal del Consejo de Castilla, ilustrado y persona con gran influencia a la Corte, que siempre que pudo procuró favorecer a Manuel Abad y Lasierra. Fue nombrado prior de Meià (Lleida), pequeño territorio más bien árido y afectado por la emigración, que en la época tenía unos siete pueblos con 200 habitantes. Además, la colegiata que le correspondía se encontraba en un estado lamentable. Los años que residió en Meià los aprovechó por poner en práctica sus ideas ilustradas, como la creación de un nuevo pueblo donde concentrar población, y la mejora de las técnicas de cultivo, un claro precedente de lo que se propondría hacer unos años más tarde al llegar a las Pitiusas.

Con el tiempo, sus investigaciones históricas lo llevaron ser admitido en la Real Academia Española. En torno al año 1782 se trasladó a la corte con el fin de intentar conseguir subvenciones por publicar su gran obra, que en realidad eran tres: Diplomática, Paleografía y Bibliografía españolas. Lo que sí que le llegó, estando en la Corte, el año 1783, fue el nombramiento como obispo de Ibiza, cosa que parece que en un principio no le satisfizo demasiado. La comunicación de la creación del obispado y la de la concesión del título de ciudad a la villa de Ibiza llegaron a nuestras islas a principios del mencionado año, pero el nuevo obispo, que había tomado posesión en agosto de 1783, no se trasladó a las Pitiusas hasta febrero de 1784, y fue recibido con importantes celebraciones. Al haber llegado a Ibiza/Eivissa, visitó las islas de Ibiza y Formentera, para comprobar personalmente cuál era el estado de cada una de las comarcas donde debían fundarse próximamente las parroquias rurales.

Redactó los estatutos del capítulo de la catedral y bien pronto publicó el decreto del plan parroquial (1785). Cabe destacar que en algunas parroquias —las que más adelante aparecen en cursiva— se debían construir templos nuevos. Dos parroquias urbanas: Sant Pere Apóstol, en la Catedral, y Sant Salvador, en la Marina. La primera tendría una ayuda parroquial para atender a todas las familias extramuros próximas a la ciudad de Ibiza y algunas de intramuros. Manuel Abad y Lasierra impulsó la creación de quince parroquias rurales en Ibiza, las mismas que existen en la actualidad: la Mare de Déu de Jesús, Santa Eulària, Sant Carles, Sant Joan Baptista, Sant Miquel, Sant Mateu Apóstol, Santa Agnès virgen y mártir, Sant Antoni Abad, Sant Josep, Sant Agustí, Sant Jordi, Sant Francesc de Paula (en los estanques de las Reales Salinas), Sant Rafel Arcángel, Santa Gertrudis y Sant Llorenç Mártir. Tres parroquias rurales en la isla de Formentera: Sant Francesc Xavier, la Mare de Déu del Pilar, a la Mola, y Sant Ferran, en los estanques de las Reales Salinas. Poco después fue convocado el concurso previo por cubrir todas las vicarías de las parroquias. Aquellas parroquias recién creadas que aún no disponían de iglesias, puesto que aún se debía construir la iglesia, celebraban los actos religiosos en alguna casa próxima al solar donde el templo se estaba construyendo.

La figura de Abad y Lasierra se presta a juegos de grandes y pequeños.

La figura de Abad y Lasierra se presta a juegos de grandes y pequeños.

Con el obispo Manuel Abad y Lasierra entró la lengua castellana en los documentos de la Iglesia, en lugar de la catalana que se empleaba hasta entonces. Fundó el hospicio en Dalt Vila, para que fueran atendidas las personas más pobres, y apoyó el almacén de granos denominado sa Cuartera, al lado el portal Nou. Los estrechos y altos solares de debajo el castillo, entre el palacio episcopal y el hospicio, después hospital, serían convertidos por el obispo en fossar parroquial de Sant Pere; el obispo también veía la necesidad de hacer otro en la parroquia de Sant Salvador. Los de Sant Cristòfol podrían servirse del antiguo cementerio de Santa Paula, al pie del Puig des Molins —ahora sa Capelleta —.

Tras recibir la aprobación definitiva de su plano de construcción de las nuevas parroquias, Abad y Lasierra empezó a dedicarse a otras tareas, más relacionadas con su calidad de hombre ilustrado. Así, a finales de 1784, se le piden, desde la Real Academia de la Historia, datos sobre las Pitiüses para añadir a un Diccionario Geográfico de España, que se estaba redactando por aquella época. Tardó más de un año y medio en enviar la información pedida, que le fue reclamada insistentemente por Campomanes. A sus ocupaciones como obispo se añadieron las del gobierno de las Pitiüses: la muerte, en poco tiempo, del gobernador y el asesor lo convirtieron en la máxima autoridad de nuestras islas, y llegó a actuar como gobernador interino por un breve periodo de tiempo. Además, debió preparar el que quizás es su documento más importante sobre las Illes Pitiüses: la Breve noticia del estado natural, civil, militar y político que hoy tienen las islas de Iviza y Formentera, como sus adyacentes. Redactado en julio de 1785 a petición del Consejo de Castilla, recoge el que según el obispo era el estado de las Pitiüses. El conjunto del documento viene a decir lo mismo: las islas de Ibiza y Formentera son muy ricas y fértiles, pero las pocas ganas de trabajar que tienen sus pobladores las han traído a un estado de miseria. Sus críticas se extienden también al sistema institucional y legislativo, en especial contra las Ordenanzas y la prohibición que había de sacar víveres de las Pitiüses (creada por evitar la especulación en tiempo de hambre, y no para hundir el comercio, como dice el obispo). Ante todo esto, propone una reestructuración total, en la línea de las ideas que ya había aplicado cuando era prior de Meià. Pide a la corte que se cree una Junta (Junta de Gobierno), que lo primero que hará será controlar los abastos, para conseguir las simpatías del pueblo. A continuación hará un estudio en profundidad de las islas de Ibiza y Formentera y redactará un Plan de Mejoras. Dice, además, que todo esto no representará ningún tipo de gastos para la Corona: la dotación del Ayuntamiento es, según él, más que suficiente. Para acabar, deja bien claro que su estado de salud le impide presidir la Junta que propone. El proyecto fue aprobado cinco meses después por el Consejo de Castilla, y la Junta, con categoría de Sociedad Económica de Amigos del País, empezó sus tareas. Pese a sus alegaciones respeto a su estado de salud, el obispo presidirá, con el gobernador, las reuniones de la Junta, que enviará al Consejo de Castilla, para su aprobación, seis Planes de Mejoras (Ilustración), redactados bajo su dirección.

Los duros trabajos de poner en marcha el obispado y «el clima africano de los veranos de esta tierra» —en palabras suyas— perjudicaron mucho la salud del obispo. Pidió que lo trasladaran a Zamora, si bien en la Corte se decidió nombrarlo obispo de Astorga (León), motivo por el cual salió de Madrid a finales de 1787. En 1789 es llamado a Madrid, parece que con la intención de nombrarlo preceptor del príncipe de Asturias o de alguno de los mimebros de la Corona, pero su designación finalmente no se llegó a realizar. En 1791 pasa a ocupar el cargo, puramente honorífico, de arzobispo de Selimbria. El año siguiente dirigió, por un breve periodo de tiempo, los Reales Estudios de San Isidro, para pasar a ocupar, en abril de 1793, el cargo de inquisidor general. Pero tampoco en este cargo llevará demasiado, porque fue cesado en 1794, probablemente a raíz de sus intentos de acabar con el carácter secreto de la institución y dar algunas garantías a los acusados. Recluido en el monasterio de Sopetrán (Guadalajara) entre 1794 y 1797, volvió después a su pueblo natal, Estadella. Murió en Zaragoza en 1806.

Monumento al Padre Palau

Monumento al Padre Palau

El carmelita Francisco Palau y Quer, conocido popularmente como el padre Palau fue un religioso muy ligado a la isla de Ibiza. Nacido en Cataluña en 1811, fue exiliado a Ibiza en 1854 por motivos políticos y desde entonces su destino se vio fuertemente ligado a la isla.

Tras desarrollar sus funciones en Barcelona, el gobierno liberal responsabilizó a la escuela que dirigía el Padre Palau en Barcelona y forzó su destierro a Ibiza en 1854. En la isla, el carmelita fue responsable de fundar la capilla que posteriormente sería el origen de la iglesia parroquia de Es Cubells, uno de los pueblos marineros de Ibiza.

Monumento al Padre Palau, junto a la iglesia de Es cubells

Monumento al Padre Palau, junto a la iglesia de Es cubells

El monumento al Padre Palau se encuentra, obviamente, junto al templo que él mismo fundó. Su busto se encuentra en unos pequeños jardines junto a la iglesia de Es Cubells, sobre un pedestal de piedra sobre el que reza el siguiente texto: “El Carmelo Misionero a su fundador: Padre Palau y Quer’.

Es vedra

El Padre Palau, protagonista de leyendas en Es Vedrà

Sin embargo, este carmelita no es únicamente conocido por fundar este pequeño pueblo. El religioso pasó largas temporadas en el islote deshabitado de Es Vedrà, donde realizó diversos descansos espirituales para orar. Por ello, en el pedestal sobre el que descansa su busto se encuentra grabado la figura del islote donde el religioso pasó largas temporadas.

El busto del Padre Palau se encuentra sobre un alto pedestal de piedra.

El busto del Padre Palau se encuentra sobre un alto pedestal de piedra.

Allí, afirmó haber visto apariciones marianas, en lo que actualmente se considera una más de las curiosidades de Es Vedrà, que ha alimentado leyendas y algunos han relacionado incluso con el avistamiento de OVNIs visitas de otros mundos.