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Faro de Punta Grossa

El faro de Punta Grossa es un faro en desuso y abandonado situado en la costa noreste de la isla de Ibiza. Se encuentra situado a 55 metros sobre el nivel del mar sobre el cabo de Punta Grossa o Cap des Llamp, al final de un camino que únicamente podremos realizar a pie disfrutando de una de las rutas más bonitas de la costa ibicenca.

La construcción del faro finalizó en 1870 y poseía una luz fija blanca variada por eclipses cada cuatro minutos. De esta manera, este faro tenía el ritmo más lento de todo el archipiélago balear.

faro de punta grossa
Imagen del faro de Punta Grossa, en la que se aprecia el deterioro de sus muros

El acceso a una zona acantilada o escarpada con una altura sobre el nivel del mar de 127 m. y en un promontorio que se adentra en el mar unos 2.400 m de distancia de lugar accesible, introdujeron no pocas complicaciones para los sufridos fareros que ocupaban el edificio.

faro punta grossa ibiza
Una gran cruz visible en la ruta que conduce hasta el faro.

En nuestra visita al faro también veremos varios accidentes y lugares curiosos: la playa del Caló Gros, el islote de Punta Grossa y una gran cruz en el camino.

El faro secreto

No cabe duda de que el faro de Punta Grossa no tuvo una construcción fácil. La ruta accesible más cercana implicaba caminar durante más de dos kilómetros, por lo que los trabajadores optaron por transportar por vía marítima los materiales de construcción del faro, que posteriormente debían ser subidos hasta lo alto del cabo de Punta Grossa. Sin embargo, más complicado fue elegir la ubicación adecuada del faro, ya que en la época de la construcción sonaron voces a favor de la construcción de un faro en el islote de Tagomago que sería más efectivo para la orientación de los pescadores.

far punta grossa eivissa
El faro de Punta Grossa visto desde el maltrecho puente que debemos travesar.

Efectivamente, justamente cuando finalizó la obra el error quedó al descubierto: el faro no cumplía eficientemente su función y un faro en Tagomago era la opción adecuada. De este modo, en 1914 se inauguró el faro de Tagomago y el faro de Punta Grossa apagó para siempre su luz el 1 de agosto de 1916.

Como vemos los errores en la Administración Pública no son exclusivos de nuestro tiempo. Aunque es totalmente discutible, es posible que este faro tenga el dudoso honor de ser uno de los primeros casos de corrupción urbanística en Ibiza.

ruta punta grossa ibiza
Cuesta distinguirlo, pero la ruta que debemos caminar se oculta entre los pliegos tectónicos de la montaña.

En 1918 el faro de Punta Grossa pasó a ser titularidad del Ministerio de Hacienda y, desde entonces, el edificio ha sido totalmente abandonado mientras que el paso del tiempo ha ido haciendo mella en sus muros y en su torre, que en la actualidad se encuentra hueca, carente de techo y cubierta de vegetación. No existe ninguna señalización que nos indique la ubicación de este edificio, por lo que son muchos los ibicencos que desconocen por completo la existencia de este faro.

No cabe duda de que, con la ausencia de mantenimiento, el paso de los años irá derrumbando lo poco que queda en pie del edificio. Sin embargo, la construcción de este faro conllevó la construcción de un camino que podemos disfrutar de hoy en día.

La isla de Punta Grossa se encuentra justo bajo el faro.
La isla de Punta Grossa se encuentra justo bajo el faro.

¿Cómo llegar al faro de Punta Grossa?

Se trata de un trayecto corto, aproximadamente cinco kilómetros, con extraordinarias vistas en todas direcciones. Si queremos completar una bonita ruta, recomendamos dirigirnos hasta Sa Cala de Sant Vicent y dejar nuestro coche aparcado junto a esta playa. Posteriormente, deberemos caminar en dirección norte bordeando la cala, pasando por un camino entre diferentes viviendas. En uno de los puntos encontraremos una pista de tenis: deberemos pasar por un camino entre dos fincas para seguir nuestro camino.

El faro de Punta Grossa, visto desde la playa de Es Figueral. Foto: Alan Ripoll
El faro de Punta Grossa, visto desde la playa de Es Figueral. Foto: Alan Ripoll

Se trata de una ruta para caminantes con cierta dificultad, no tanto por la longitud o la dureza del camino si no por lo estrecho de la ruta. El Terreno que combina tramos planos con subidas moderadas. Lo más peligroso de la ruta es que en ocasiones el camino se ha ido haciendo estrecho y con pendiente, por lo que deberemos llevar un calzado adecuado para evitar resbalones. No se recomienda la ruta en bicicleta por el evidente peligro que conlleva.