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Monumento a los salineros

La gran industria ibicenca ha sido históricamente la extracción de sal. Este elemento era de vital importancia para la conservación de alimentos y desde la época púnica, las diferentes civilizaciones que han pisado Ibiza han aprovechado Las Salinas de Ibiza.

Ubicadas actualmente dentro del Parque Natural de Ses Salines de Ibiza, las Salinas de Ibiza fue una gran industria a partir de 1871, cuando después de una desamortización de bienes, la sociedad Fábrica de Sales de Ibiza adquirió las salinas de la isla por 1.162.062 pesetas.

Eugenio Molina fue el gran artífice de las salinas ibicencas creando más de 25 km. de terreno divididos en estanques, ocho canales, tres puertos y la mecanización del trabajo. En 1896 se introdujo el tren, único que ha ha existido en Ibiza, que transportaba la sal hasta el puerto de Sa Canal. La producción pasó de 6.000 toneladas a 55.000 en tan solo dos décadas. Los destinos principales de la sal eran los Países Bajos, Reino Unido y Dinamarca. En la actualidad, casi toda la sal obtenida se dedica a la salazón de pescado y únicamente una pequeña cantidad de sal es consumida por los ibicencos.

El monumento a los salineros está situado entre  la iglesia de Sant Francesc y uno de los estanques de Ses Salines
El monumento a los salineros está situado entre la iglesia de Sant Francesc y uno de los estanques de Ses Salines

Las condiciones de extracción de sal eran extremadamente duras. Además de la carga del trabajo y el calor sofocante al sol, las aguas estancadas propiciaban la aparición de mosquitos, que en muchas ocasiones trasmitían enfermedades a los trabajadores de las Salinas. Junto a la iglesia de Sant Francesc de s’Estany, erigida para facilitar el acceso a misa de los trabajadores, se erigió en 2007 el monumento a los salineros, en memoria de los trabajadores de esta industria.

Una fotografía antigua muestra las condiciones en las que se trabajaba en Las Salinas
Una fotografía antigua muestra las condiciones en las que se trabajaba en Las Salinas

Se trata de una obra del escultor ibicenco Pedro Hormigo. El monumento a los salineros de Ibiza muestra una figura masculina cargando sobre su cabeza un sanalló, cesto tradicional de esparto ibicenco con el que se transportaba la sal. El monumento a los salineros está situado sobre un pedestal de madera. Si nos acercamos, veremos que se tratan de antiguas traviesas de unas vías de un tren ¿Quizás del tren de la sal?

Con sus dos metros de altura, esta estatua de bronce está situada en un punto privilegiado para disfrutar de la puesta de sol.