Discoteca El Divino

El artículo que podrás leer a continuación es sobre la antigua discoteca El Divino. El local fue adquirido por el grupo Pachá y tras una gran reforma se ha convertido en la famosa discoteca, restaurante y cabaret Lio.

El Divino inició su actividad en 1992 pero sólo atendía a una clientela selecta en sus primeros años. Más adelante, abrió sus puertas al público en general y se convirtió en una alternativa más íntima que su vecina más renombrada, Pachá. El Divino siempre estuvo a la sombra de la citada discoteca, aunque siempre tuvo un atractivo innegable: las vistas a Dalt Vila.

La discoteca El Divino, antes de su reforma y convertirse en el Restaurante Cabaret y Discoteca Lío
La discoteca El Divino, antes de su reforma y convertirse en el Restaurante Cabaret y Discoteca Lío

En aquellos años el local con capacidad para 1,500 personas celebraba fiestas con diferentes promotores intentando colocarse en una posición importante dentro del grupo de discotecas líderes en la fiesta de Ibiza. Algunos de los DJs y fiestas que consiguieron tener éxito, como Defected y Roger Sánchez con su Release Yourself, trasladaron todo su equipo más tarde a Pachá, por lo que siempre tuvo problemas para despegar en el panorama nocturno.

gogos ibiza
Unas ‘conejitas’ haciendo promoción de la discoteca El Divino

Uno de los grandes atractivos de El Divino Ibiza era su situación. Aorillas del puerto, justo enfrente de la ciudad, y visible desde Dalt Vila o la zona de la Marina, donde hay multitud de bares y terrazas en verano.

La música house de calidad, con un sobrio toque de glam, era la apuesta de El Divino, con algunos de los nombre más solicitados en los circuitos nocturnos del Reino Unido que viajaron hasta esta discoteca para convertirla en su templo en Ibiza. Música funky y clásicos de la música electrónica eran los sonidos habituales del local.

Discoteca El Divino Ibiza
El Divino era visible desde cualquier punto del puerto de Ibiza por su iluminación.

La discoteca estaba diseñada para atraer al colectivo de ocupantes de los yates que atracan a su vera con una botella de champagne en la mano. Tenía una pista de baile principal para unos pocos cientos de personas y la cabina del DJ no daba la impresión de ser muy amplia. Las escaleras junto a la cabina llevabann a la zona VIP del interior. Sin embargo, es la terraza exterior lo que de verdad merecía la pena. Iba de punta a punta de la discoteca y desde cada asiento se disfrutaba de una vista preciosa de la ciudad amurallada de Dalt Vila, designada como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1999. El mar acariciaba las rocas sobre la terraza y, desde luego, había pocos sitios mejores que éste para tomar una copa en una noche de verano.

Los precios de las entradas iban oscilaban entre 25 € y 40€ para los grandes eventos, dependiendo de la fiesta.