Sa Conillera es el mayor de todos los islotes que rodean la isla de Ibiza, si exceptuamos S’Espalmador (aunque este isla podríamos considerar que pertenece a Formentera). Con una extensión de 1 kilómetro cuadrado, estamos ante una isla que atesora un gran valor medioambiental. Por ese motivo, desde 2002 Sa Conillera está incluida en la Reserva Natural des Vedrà, Es Vedranell i els Illots de Ponent.
En el punto norte de la isla, a 69 metros de altura sobre el nivel del mar, se encuentra el faro de Sa Conillera. Su funcionamiento dependía de los fareros, que vivían en esta isla bajo unas condiciones muy duras. A ambos lados del faro se encuentran dos casas, que pertenecían a las dos familias que vivían a turnos en la isla hasta 1971, año en que el faro pasó a ser automatizado.

El paisaje de Sa Conillera se caracteriza por vegetación baja, entre la que encontramos matas y arbustos. Las sabinas retorcidas a causa del viento, como encontramos en muchas zonas costeras, son otro de sus rasgos característicos.

Un valor medioambiental incalculable
Sa Conillera tiene un longitud máxima de sur a norte de 2,1 kilómetros, en los que viven un buen número de especies. Además de tener un paisaje típico de las pitiusas, con gran presencia de sabinas, encontramos una fauna variada.

La especie más importante es la lagartija, que en Sa Conillera tiene una subespecia única: podarcis pityusensis cunicularia. En ningún otro lugar del mundo encontramos una lagartija igual, algo que sucede en muchos islotes pitiusos donde encontramos subespecies únicas. Su rasgo más distintivo es su aspecto de mayor tamaño – de hecho, los guías de la reserva la describen como una ‘lagartija cachas’.
Sa conillera también juega un papel clave como zona de reproducción de la gaviota de Audouin (conocida como gavina de bec roig). Al contrario que la gaviota común, esta especie tiene un ciclo reproductivo muy frágil. Realiza sus nidos en el suelo, por lo que sus huevos y los polluelos son muy frágiles en su primera etapa. Debido a este motivo, apenas puede reproducirse en lugares habitados y es en lugares como Sa Conillera donde este ave puede sentirse segura. En la década de 1960, la gaviota de Audouin se encontraba en peligro de extinción pero, gracias a los esfuerzos realizados, está gaviota ha conseguido alcanzar un mayor número de ejemplares, aunque aún se deben realizar trabajos para garantizar su conservación.

Otra de las especies más emblemáticas de la reserva natural es el Halcón de Eleonor, también conocido como Halcón de la Reina. Este ave pasa los inviernos en Madagascar y recorre todo el continente africano para nidificar en el Mediterráneo. Es lógico pensar que islotes como Sa Conillera son todo un paraíso para un ave que ha recorrido tan largo camino.

¿Isla de conejos?
Es una creencia habitual que el nombre de la isla proviene de conejos, ya que la traducción en castellano este lugar es conocido como Isla Conejera. No sería de extrañar, ya que otras islas del Mediterráneo como Cabrera fueron bautizadas así por la presencia de cabras, al ser utilizada la isla como granja natural.

Sin embargo, y a pesar de que efectivamente hay una presencia poco importante de conejos en la isla, parece ser que el origen del nombre de esta isla proviene de cunicularia, una palabra que hace referencia a la presencia de cuevas y galerías.

Piratas
En 2009, durante una de las visitas guiadas a la isla, se descubrió un hueso de mandíbula humana. Ante la sorpresa general, se realizaron excavaciones y se descubrieron un total de cuatro esqueletos, algunos de ellos con signos de haber sido golpeados. Incluso se encontraron señales de haber sido disparados.

Las pruebas realizadas determinaron que los restos databan del siglo XVI, época en la que Ibiza era víctima habitual de ataques de piratas. Lógicamente, la población local se defendía como podía y todo parece indicar que en este caso, los ibicencos ajusticiaron a cuatro piratas y decidieron darles sepultura en Sa Conillera.

¿Un hotel en Sa Conillera?
La isla de Sa Conillera es propiedad, al igual que otros muchos islotes ibicencos, de la familia Matutes. En el año 2014, la sociedad que dirige el patrimonio de la familia anunció su intención de convertir las instalaciones del faro de la isla en un hotel rural, a la vez que afirmaban que su empresa «lleva en su ADN la protección del medio ambiente».

El proyecto estaba anunciado como un hotel-boutique con capacidad para 8 personas. A pesar de que se afirmaba de que no se tendría que ampliar los edificios existentes, se preveía la construcción de una piscina en el lugar del aljibe. Finalmente no se autorizó el hotel en la zona y el proyecto quedó aparcado.

No está permitido bañarse desembarcar por nuestra cuenta en la isla. Si que es posible, si tenemos fuerzas suficientes, dar la vuelta a la isla en kayak y descubrir lugares como s’Olleta de Sa Conillera, una cala cerrada situada al este de la isla.
¿Cómo ir a Sa Conillera?
La isla pertenece a una reserva natural. Debido a su importancia ecológica, no es posible desembarcar en ella por cuenta propia.
Desde Espai Natura Balear se organizan al año varias visitas guiadas para descubrir y conocer la isla y sus secretos. Los barcos salen, en función de la excursión, desde Sant Antoni o desde los embarcadores de Cala Comte.