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Figues seques (higos secos)

Uno de los árboles más característicos y mágicos de Ibiza son las higueras, que podemos encontrar en muchas casas de campo y en muchos camino de la isla. Mención aparte merecen las impresionantes higueras que podemos encontrar en Formentera, que se asemejan a una sombrilla gigante gracias a las estacas, o estalons, que aguantan el peso de las ramas para que el árbol pueda crecer a lo ancho y se puedan recoger sus frutos de manera cómoda.

Antes de recoger el fruto de la higuera, hay que saber si éste ya está lo suficientemente dulce para ser comido. Para ello, todo ibicenco conoce el siguiente refrán: La figa, per ser bona, ha de tener tres senyals

– Secallona

– Clivellada (agrietada)

– Bequejada per pardals (picoteada por pájaros)

Sus frutos dulces son una verdadera delicia, hay pocos placeres que superen comer un higo bajo la sombra de su árbol. Sin embargo, estos frutos no aguantan maduros mucho tiempo en la higuera, por lo que el ingenio de la gente del campo ideó formas de conservar los frutos de la higuera por más tiempo. No hace mucho Ibiza aún era un paraíso fundamentalmente rural y sus habitantes necesitaban conservar alimentos para el invierno. En este artículo hablaremos de los higos secos, también conocidos como figues seques.

higos al sol
Higos secándose al sol

El método de secado de los higos se ha utilizado en muchos lugares del Mediterráneo desde la antigüedad como método de conservación. Hay que recoger los higos a finales de verano, entre septiembre y octubre, cuando se encuentran maduros. Cuanto más clivellat (rajado) esté el fruto, más alta será su maduración y más dulce será.

Hay que abrir los higos por la mitad, dejando las dos mitades unidas por la piel para poder cerrarlas posteriormente. Es importante colocar los higos en un cañizo o cualquier superficie donde los higos pueden airearse tanto por arriba como por abajo. Los higos deben estar expuestos al sol el mayor número de horas posible, guardándolos o protegiéndolos por la noche para evitar que la humedad estropee el secado.

figues seques
Figues seques, uno de los alimentos más dulces de Ibiza

Otro método para el secado, si la lluvia no permite este sistema, es secarlos durante unos 15 minutos en un horno. Posteriormente, se hierven con agua como método de esterilización. Hay quien incluye algunos elementos junto al agua para dotar de mayor sabor a las figues seques, como hojas de laurel, semillas de anís, hinojo o piel de manzana.

Para una perfecta conservación, es importante conseguir un buen prensado final eliminando todo el aire posible en los botes, para evitar fermentaciones, oscurecimientos u oxidaciones. En algunas casas, también se consiguen higos anisados en botes de cristal con hinojo, semillas de anís y hojas de algarrobo, éstas últimas para eliminar posibles humedades.

figues seques
Los higos secos se conservan para su consumo durante el invierno

Los higos secos se pueden comer solos, aunque mucha gente prefiere introducir almendras o frutos secos en su interior También se puede acompañar de queso, o como ingrediente en la preparación de múltiples postres.

Propiedades

Las figues seques son magníficas para dar energía en los días fríos de invierno, además de ser ricas en fibra, hierro, vitamina B y C, por lo que son muy adecuadas para la fabricación de glóbulos rojos, muy necesarios para evitar anemia. De igual manera, contienen una gran cantidad de potasio, una mineral que resulta imprescindible para el control del ritmo cardiaco, el sistema nervioso y la producción de masa muscular.

higuera
Una de las espectacular higueras que crecen en las Pitiusas

Hay que destacar que los higos secos tiene un alto contenido calórico (250 kcal por cada 100 gramos). Por otro lado, tienen un contenido en calcio mucho más alto que los higos secos, por lo que son perfectas en época de crecimiento o para evitar la osteoporosis. Por tanto, además de la conservación, el secado de los higos tiene como objetivo la multiplicación de sus propiedades.

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