Cada vez más, se empieza a escuchar que Ibiza va a morir de éxito. Año tras año algunas voces celebran lo que debería ser una tragedia: el récord de visitantes se ha superado. Que nos visiten turistas es muy bueno para la isla, pero la saturación está llegando a límites muy incómodos. El territorio de la isla es pequeñísimo, y la construcción aquí no conoce de crisis.
Aún permanece la idea de Ibiza, desde el exterior, como una isla de playas espectaculares y un entorno natural único. Si se siguen ampliando las carreteras y las infraestructuras para los turistas ¿No dejaran éstos de venir a Ibiza? La burbuja de Ibiza tiene que explotar.
Antes de continuar, mira la siguiente imagen de Cala Saladeta, una calita con un acceso no precisamente sencillo. No hay demasiado espacio para poner la toalla ¿Es esto lo que deseamos ofrecer?

Algunas ciudades, como Barcelona o Amsterdam también han empezado a pedir que les visiten… pero menos. La isla de Ibiza ha empezado a mostrar síntomas de agotamiento. Pasear por el centro de su capital es encontrarse con las mismas tiendas de ropa internacionales que podemos encontrar en cualquier otro punto de España. Las franquicias de comida rápida van ganando espacio al bullit de peix. Tenemos unas autopistas que nos permiten llegar rápidamente al atasco que se forma al entrar en cualquier pueblo, ya que los accesos siguen siendo limitados. Y ver un almendro desde la carretera es cada vez más difícil, ocultos tras muros de vallas publicitarias copadas por anuncios de discotecas dirigidos al público británico.
Ibiza sufre sobrepoblación. El censo indica que Menorca, una isla con una superficie sensiblemente mayor, tiene una población de 92.348 habitantes (2012) mientras que Ibiza acoge a 133.702 habitantes. A este número hay que añadir la gran cantidad de visitantes que recibe la isla, la mayor parte concentrada en los meses de verano. En el año 2015, las Pitiusas recibieron 2.697.232 turistas. ¿Nadie ve que estamos al borde del colapso?

Medidas para mejorar la situación de Ibiza
El periodista Joan Lluís Ferrer, autor de Ibiza: la destrucción del paraíso propone algunas de las medidas que se deberían tomar con mayor urgencia para frenar el inevitable camino sin retorno que está realizando Ibiza:
1 – Crecimiento cero a la construcción de hoteles
Con las últimas cifras de turismo ¿Alguien cree que se debe seguir aumentando el número de visitantes?
2 – Suspensión inmediata de las campañas de promoción turística
O, por lo menos, reorientarla. Y saber a dónde queremos ir antes de que sea demasiado tarde. No hay que seguir celebrando que lleguen más turistas, si no que lleguen mejores turistas. Y para muestra, un repaso a las imágenes más curiosas del último verano.
3 – Preservación de acuíferos
Prohibición de realizar más pozos y mejorar el funcionamiento de las desaladoras. En algunas zonas de la isla, puedes terminar con más sal en el cuerpo tras una ducha que al salir de la playa.

4 – Creación de una Oficina de Disciplina Turística
Con personal y medios adecuados, que regulen el crecimiento. Formentera, con sus problemas, ha encontrado un modelo de crecimiento sostenible. Ibiza, tras décadas de experiencia no sabe qué aspecto tendrá en los próximos años.
5 – Creación de un cuerpo de inspección de turismo y consumo
Con los medios adecuados, se debería poner fin a los despropósitos urbanísticos. En la isla se hacen obras ilegales, se pagan la multita y listo.

En definitiva, debemos detener el crecimiento para conservar lo que nos queda de Ibiza.