Las playas de Ibiza eran un lugar perfecto para tomar el sol, darse un refrescante baño y relajarse. Hoy en día, descansar en muchas playas y calas de la isla se ha convertido en una utopía por culpa de una plaga: los vendedores ambulantes.
Aunque hace 15-20 años resultaba curioso ver a vendedores ambulantes en las playas ibicencas, hoy en día se han convertido en el azote de turistas e ibicencos. No se trata de un fenómeno que se limite a las playas más conocidas, ya que en pequeñas calas poco accesibles también podemos encontrar a personas que venden sus artículos. Te damos varias razones para no comprar a los vendedores ambulantes en la playa. Aunque estos consejos están pensados para Ibiza (en Ses Salines o Playa d’en Bossa la situación es desesperante, con un vendedor ambulante gritando cada minuto para anunciar sus productos), las mismas razones son válidas para cualquier lugar de costa.

No compres alimentos y ahórrate una gastroenteritis
Es muy habitual ver productos de alimentación en playas ibicencas. En un mismo día, hemos podido comprobar que se venden vasos con fruta cortada, una extensa variedad de mojitos, refrescos y cerveza (calentorra), donuts y bollería, empanadas argentinas, coco y sandía, bocadillos e incluso platos de pasta. Queremos resaltar que los vendedores de alimentos incumplen todas las garantías sanitarias. No existe licencia para la venta de productos alimentarios en la playa, no se garantizan las medidas de manipulación de alimentos, se rompe la cadena de frío, los alimentos son cortados y transportados de manera inadecuada y el fuerte calor de la playa es muy perjudicial para la comida.

Consideramos especialmente importante NO comprar ningún producto alimentario en la playa. La razón es obvia: no se garantiza que esos productos tengan las condiciones higiénicas mínimas para su consumo. Además, el fuerte calor afecta a los productos, ayudando a la proliferación de bacterias. Los alimentos son mostrados durante horas en bandejas al sol. Lo único que nos queremos llevar de la playa es la piel morena, y no una diarrea.

Precios caros y sin pagar impuestos
Los alimentos no son los únicos productos que se ofrecen en las playas. Cada día recorren la arena una invasión de vendedores ambulantes de pareos, sombreros, gafas de sol, CD’s, pulseras, vestidos ibicencos (con pase de modelos incluido), servicio de masajes, trenzas para el pelo. Además también es común encontrarse comisionistas ofreciendo excursiones a Formentera, pulseras con descuentos para discotecas o fiestas en barco.

Además de los altos precios de los productos que se venden en la playa (un coco en el supermercado cuesta 1 euro y se puede vender por cinco en la playa), se trata de una actividad ilegal. Se trata de todo un negocio ilegal a la vista de todo el mundo, donde los vendedores acuden a diario a las mismas playas, por lo que este trabajo constituye en un modo de vida del que viven todo el verano… sin pagar impuestos.
La solución es sencilla para no agravar este problema: No compres a los vendedores ambulantes de las playas. Puedes comprar los mismos productos en un supermercado o en cualquier tienda antes de ir a la playa. Si no compras productos a los vendedores en la playa también te ahorrarás un buen dinero pagando bastante menos.
Evitar el efecto llamada

Uno de los mayores motivos para no comprar a un vendedor ambulante es, simplemente, evitar su proliferación. Resulta muy molesto la ocupación del espacio público por la insistencia de los vendedores y las molestias que causan al resto de personas que disfrutan de la playa. Muchos vendedores recorren la playa de punta a punta varias veces ofreciendo a voces sus productos: algunos gritan , otros cantan, otros se paran a hablar insistentemente con los bañistas… difícil relajarse.
Proteger el entorno
¿Dónde guardan la mercancía? En playas como Ses Salines, muchos vendedores utilizan la sombra de una sabina para guardar su mercancía ante la posible presencia de policía. El problema para ello acceden a las dunas de la playa, un espacio protegido dentro del Parque Natural de Ses Salines. Para acceder, rompen las vallas que protegen a este privilegiado lugar.

Además, a última hora del día es frecuente ver en la playa vasos de mojitos, pulseras de descuento de discotecas tiradas en la arena. Aunque de eso también tiene la culpa los consumidores, claro.
¿Por qué no se impide la venta ambulante en playas?
Simplemente, por falta de efectivos policiales. La actividad de los vendedores ambulantes es tan solo una de las múltiples actividades ilegales que se desarrollan en la isla. La falta de efectivos, limitada por el el gobierno central, impide que la lucha contra ésta y otras actividades ilegales que se desarrollan en la isla puedan tener un mayor impacto. Sin embargo, si se dejan de comprar a los vendedores ambulantes se reduciría la presencia de este negocio ilegal.