Mis Recuerdos de Ibiza

¿Cuáles son tus recuerdos de Ibiza? A pesar de que el paso del tiempo tiende a idealizar todo lo que guardamos en la memoria, seguro que recuerdas cosas muy buenas de la isla. Lo que está claro, es que en los últimos años el cambio que está experimentando Ibiza es exagerado y dentro de unos años no la reconocerá ni la madre que la parió (con perdón).

Son muchas las personas que coinciden en que los años 60 y 70 fueron los mejores de las Islas Pitiusas. Con el fin de evocar algunos de los momentos especiales y dar a conocer a los más jóvenes cómo eran Ibiza y Formentera en sus años dorados, hablamos con Juan Mendoza (Granada, 1952), aunque seguro que sus recuerdos se asemejan a los de muchos ibicencos e ibicencas.

Imagen aérea de la ciudad de Ibiza, entre los años 60 y 70.
Imagen aérea de la ciudad de Ibiza, entre los años 60 y 70.

¿Cómo fue tu llegada a Ibiza?

Llegué a Ibiza en 1964 en barco desde Alicante, en un trayecto que duraba entre 8 y 12 horas. Mis primeros recuerdos de Ibiza son al ver Dalt Vila y la silueta de la Catedral. La primera noche la pasé en el Edificio Ses Canyes, en lo que actualmente es la Plaza Enrique Fajarnés de Vila.

Vine en busca de trabajo, como tantos otros andaluces que llegaron aquellos años, buscando una mejor situación económica. Siendo de un pueblo pequeño (Bácor, en Granada), en aquellos tiempos Ibiza me parecía tremendamente grande. Jamás había visto el mar antes, y en el barco me preguntaba ‘¿Cómo puede haber tanta agua?’.

¿Por qué elegiste Ibiza?

Gran parte de la población de mi pueblo de origen (1.000 habitantes) vino a la isla por motivos laborales en aquellos años. De hecho, fue tanta la influencia de la isla en los vecinos de Bácor que actualmente hay una calle que se llama Ibiza en el pueblo en recuerdo del cariño de todos sus habitantes. La mayor parte de los que veníamos buscaban trabajo en la construcción o, como fue mi caso, en la hostelería.

¿Qué trabajos desarrollaste en la isla?

Mi primer trabajo fue de botones en el Hotel Figueretas, gracias a mi hermana que había venido un año antes. Sin embargo, en los años 60 era muy fácil encontrar empleo. Al bajar las escalerillas del barco, te abordaban diferentes personas para ofrecerte trabajo, literalmente.

botones
Con un amigo, vestidos de botones, frente al Hotel Figueretas en 1966.

¿Sin presentar currículum?

Curri… ¿Qué? Esto entonces no existía, o por lo menos no se estilaba. El que quería trabajar, encontraba trabajo sin presentar nada. Eso sí, éramos conscientes y aceptábamos de forma natural que teníamos jornadas de 12 horas diarias (con el tiempo justo para comer) de lunes a domingo, a pesar de que el sueldo no era nada extraordinario. Eso sí, teníamos comida y alojamiento gratuito. Afortunadamente, los que trabajábamos en hostelería sacábamos más dinero en propinas que en el propio sueldo.

¿Cómo eran los turistas que nos visitaban?

El turismo que más abundaba en la isla era el inglés. El típico turista era el de chanclas con calcetines hasta la rodilla (de éstos aún se ve alguno), que llegaban blancos como la leche y a los tres días tenían que pasar por visita médica, ¡más rojos que un cangrejo! A pesar de los calcetines, teníamos un concepto muy bueno de los ingleses, comparativamente los españoles teníamos complejo de inferioridad. Actualmente el turista inglés que nos visita deja bastante que desear, motivados por el consumo de alcohol.

Rollos de papel entre los que se van y los que se quedan. Postal de los años 60.
Rollos de papel entre los que se van y los que se quedan. Postal de los años 60.

Tras dos años trabajando de botones, ascendí a recepcionista. Mi inglés era nivel ‘palanquero’ pero sabía lo justo para poder atender a los clientes en la rutina diaria. En aquellos años compraban miles y miles de postales de la isla, algo que hoy en día sería impensable por la fotografía digital. Organizábamos excursiones en autobús por todas las playas de Ibiza y, por la noche, cenas especiales: los ingleses se hinchaban de sangría, comían todo lo que salía de la barbacoa y veían ‘espectáculo musical español’. Los sitios donde se organizaban estas cenas eran Ses Parres, Sa Tanca y Gala Night en San Antonio; Sa Cova Santa, en San José; otro Gala Night, en Santa Gertrudis; Mar Blau, en Ibiza: y ya en los años 70, comenzó con mucha fuerza el Festival Club pero tuvo una vida corta. También era muy habitual que muchos grupos tocasen en hoteles para sus clientes.

Un concierto
Actuación en las fiestas patronales de Jesús (1974 aprox.). Ojo al cinturón sobre la camiseta de tirantes del Sr. Cornudo.

Después de dos años como recepcionista en Hotel Figueretas, recuerdo que se construyó el Hotel Ibiza Playa. Por recomendación del director, entré como recepcionista desde la apertura de este hotel. Además de su gran tamaño, era un hotel conocido porque se había construido una piscina ganando el espacio al mar.

¿Y en aquella época no lo encontraste una barbaridad?

¡En absoluto! Incluso lo considerábamos interesante… no había demasiada conciencia ecológica. Actualmente la piscina ha sido demolida.

La Piscina del Hotel Ibiza Playa, en el centro de Figueretas. Foto: postal antigua, autor desconocido.
La Piscina del Hotel Ibiza Playa, en el centro de Figueretas. Foto: postal antigua, autor desconocido.

¿Cómo pasabais el tiempo?

La ciudad de Ibiza ha cambiado muchísimo. La Avenida España empezaba donde hoy se encuentra la Cruz Roja, y recuerdo que uno de los pocas atracciones era el Cine Salón Ibiza. Otro de los lugares donde pasábamos el tiempo era el Club Patín, un bar donde podías alquilar unos patines. Recuerdo que tras mi primera vez allí, me dolían hasta las uñas de los pies por culpa de la caídas.

También era habitual alquilar una bici en Toni o Serapio y dar un paseo hasta Talamanca y Ses Feixes. En aquel entonces no había construcciones en la zona y era precioso.

Los domingos era una cita casi obligada ir a Vara de Rey para escuchar a la banda municipal con Victorino como director de orquesta.

En la plaza de toros se celebraron algunos conciertos que recuerdo con cariño: Miguel Ríos, Juan Bau, Juan Erasmo Mochi…

¿Cómo era la relación con los ibicencos?

Muy buena. Buenísima. Siempre me ha parecido que son una gente acogedora, y sigo pensándolo. Me siento como un ibicenco más. Incluso me casé con una ibicenca 😉

Recuerdo que me llamaba mucho la atención la imagen de las payesas, vestidas con el traje típico y la trenza asomando bajo el pañuelo.

¿Qué recuerdos tienes de Formentera?

Mi primera visita a Formentera fue en 1973, casi 9 años después de llegar a las Pitiusas por primera vez. Lo que más llamaba la atención es que estando tan cerca de Ibiza fuese tan diferente en su paisaje y número de construcciones. La población se movía principalmente en bicicleta y era poco frecuente ver coches.

Casi siempre viajé en La Joven Dolores, un barco mítico. La carga máxima que podía soportar esta embarcación por trayecto era de únicamente tres coches, que eran subidos por una rampa y después desplazados a mano por varios operarios para hacer hueco al siguiente vehículo.

Un Renault 4L (cargado de ensaimadas) subiendo por una rampa que haría temblar a un inspector de seguridad a La Joven Dolores
Un Renault 4L (cargado de ensaimadas) subiendo a La Joven Dolores por una rampa que haría temblar a un inspector de seguridad

Una vez tuve que pasar la Nochevieja en Formentera. El día 31 de diciembre y por motivos laborales estuve trabajando en la isla con un amigo, pero por culpa del mal tiempo no pudimos regresar a Ibiza. En aquella época no teníamos mucho dinero, así que decidimos refugiarnos en una caja de madera que encontramos en el puerto de la Savina y pasar allí la última noche del año. Hoy en día lo recordamos y aún nos reímos.

¿Qué ha cambiado más de Ibiza?

Por poner un ejemplo, el aeropuerto ha cambiado una barbaridad. Antes era un pequeño local con acceso a las pistas, con dos arcos típicos ibicencos ‘portals de feixa’, una noria y, en momentos especiales, un grupo folklórico de ball pagès recibía a las personalidades que llegaban. Yo lo vi, pero obviamente no fue nunca por mi llegada 🙂

Una imagen de otros tiempo.
Una imagen de otros tiempos

Otro de los recuerdos que tengo es el del policía local, con casco y guantes, que se encontraba en el cruce entre Avenida España e Ignacio Wallis, junto al Paseo Vara de Rey.

¿Qué lugares de la isla permanecen igual?

Santa Inés, San Mateo y San Lorenzo. Están prácticamente igual que cuando llegué.

bateria
Actuación en el hotel Siesta de Santa Eulalia (1977, aprox).

¿Qué lugar ha cambiado a peor?

Tengo recuerdos preciosos de Portinatx, sin embargo hoy en día es un mini-Benidorm o un Acapulco en miniatura. En los años 60-70 era un sitio encantador, pero en la actualidad es un sitio muy masificado.

Cala Bassa era algo que… [suspiro] que te encantaba, que te llegaba. Hoy en día en la playa no se puede poner ni la toalla.

cala bassa
La playa de Cala Bassa en los años 70 aprox. Foto: Exclusivas Casa Figueretas

¿Cómo fue tu experiencia como músico?

Con 16 años, había conseguido dinero suficiente para optar a uno de mis caprichos de entonces: comprar una moto (las marcas Derby o Ducson eran las que estaban de moda) o comprar una batería y formar un grupo musical.

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Promoción del concierto ‘Festival 74’

Finalmente, decidí la segunda opción porque pensé que con la batería podía tener éxito y conseguir más dinero para, a medio plazo, conseguir también la moto. Así fue como fundamos mi primer grupo: Explosión 70 formado por José María (cantante), Antonio Escribano (guitarra), Vicente ‘Hereu’ (bajo), Toni ‘Esparrai’ (órgano) y un servidor, Juan Mendoza (batería).

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Fórmula para crear canciones: escuchar el tocadiscos hasta conseguir que todos entonáramos. Atención al mobiliario.

Para llegar a debutar estuvimos ensayando en distintos lugares, principalmente en garajes que nos alquilaban en la zona de Playa d’en Bossa. En aquellos años la distancia a pie entre el centro de Ibiza y los locales de ensayo nos parecía enorme, pero la ilusión de tocar compensaba el esfuerzo.

Festival 73
Cartel promocional del Gran Musical 73. Destacaba especialmente Joan Morenu y el grupo Los Diana.

En 1970 debutamos en la sala de fiestas de verano Sa Gabia, ubicada en la avenida Bartolomé Roselló (en el lugar donde actualmente se encuentra el edificio de Hacienda).

Cartel del debut en Sa Gàbia. Caballeros 50 pesetas; Damas 25 pesetas (igualito que ahora)
Cartel del debut en Sa Gàbia. Caballeros 75 pesetas; Señoras 50 pesetas (igualito que ahora). Destacaban el grupo invitado ‘Los Diapasons’.

¿Qué canciones tocabais?

Nuestro repertorio era un variadillo musical de la época. Desde el clásico Un rayo de sol de Los Diablos hasta Let it be de los Beatles. Las canciones que tocábamos más frecuentemente eran ‘La casa de sol naciente’ (The house of rising sun, de The Animals); ‘Con su blanca palidez’ (A whiter shade of pale) o El cóndor pasa.

canciones
Se interpretaban grandes temas como ‘Blou Mery’ (Proud Mary), ‘Guermi Guermi Goudlovin’ (Gimme, gimme good lovin’) o ‘Ha this nain’ (A Hard Day’s Night). El diseñador gráfico de la época no tenía muchas nociones de inglés.

A pesar de que no nos considerábamos buenos músicos nos contrataban cada noche, de lunes a domingo, principalmente en diferentes hoteles que organizaban fiestas para sus clientes. Esta tradición se ha perdido, antes prácticamente todos los hoteles ofrecían por lo menos una noche a la semana actuaciones en vivo. Era un atractivo más para los clientes. Algunas noches compartíamos escenario con grupos de baile payés o de flamenco.

En el vídeo, una de las actuaciones realizadas en el Hotel Tres Torres de Santa Eulària.

Estética
Póster promocional para nuestro debut en 1970.

¿Qué anécdotas recuerdas?

En el año 1978, Bob Marley actuó en la plaza de toros de Ibiza y nos contrataron como teloneros del gran mito del reggae. Para nosotros, eso era muchísimo más de lo que hubiéramos soñado, pero tenía una explicación.

Actuación
Una noche de actuación en el Hotel Simbad, en la playa de Talamanca. El pantalón de pata de elefante causó furor en aquellos años.

Por entonces existía una asociación de músicos locales que obligaba a la contratación de grupos ibicencos en todos los conciertos que se realizaban en la isla. Por lo tanto únicamente aparecimos en el contrato para completar el cupo de representación ibicenca del evento, y lo más cerca que estuvimos de Bob Marley & The Wailers fue durante el concierto al que asistimos como público (¡Y encima cobrando!). No teníamos el nivel (ni de lejos) para compartir escenario ¡Nos hubieran caído kilos de tomates encima si nos hubiéramos atrevido a subir a tocar!

Una curiosidad: el contrato para tocar la noche del 28 de junio de 1978 en la Plaza de Toros junto a Bob Marley (click para ampliar)
Una curiosidad: el contrato para tocar la noche del 28 de junio de 1978 en la Plaza de Toros junto a Bob Marley. El sueldo por una noche actuando en 1978 eran 1.317 pesetas (7,91 euros). (click para ampliar)

A continuación, puedes escuchar el concierto íntegro de Bob Marley en la Plaza de Toros de Ibiza:

También recuerdo que una noche fuimos a tocar al Puerto de San Miguel. Regresando a casa hacia las 2 de la madrugada nos paramos a comer cerezas en una finca cerca de Santa Gertrudis. No nos podíamos imaginar que saldría el payés con un buen garrote y nos escapamos de milagro de no recibir una ‘caricia’.

Por último, y por no aburrir demasiado, también tengo el recuerdo de una actuación en un hotel de la Cala de San Vicente. Tuve un enfrentamiento durante la actuación por temas musicales con uno de los compañeros del grupo y en el descanso nos citamos en la playa donde se armó la de San Quintín. Por suerte los compañeros nos separaron, pero al finalizar el descanso tuvimos que volver a reanudar la actuación como si nada hubiera sucedido.

Por cierto, aunque el grupo no sacó ningún disco al mercado, ni nos hicimos famosos, lo pasamos en grande. Y, por si alguien se lo pregunta, el dinero generado tocando con el grupo me permitió finalmente comprarme la tan deseada moto 🙂

Sin duda, seguro que los recuerdos de Ibiza mencionados les recordará a muchos ibicencos todo lo que se vivió durante aquellos maravillos años.