La costa ibicenca está repleta de pequeñas calas y rincones marineros. Una de estas calitas es Es Calonet, una diminuta ensenada situada al sur de Cala Tarida. Se trata de un rincón idílico por sus increíbles aguas turquesas.
Sin embargo, desde hace unos días este lugar ha cambiado por completo. Lo que tiempo atrás era un paraíso de aguas transparentes, hoy en día parece un criadero de ranas. Pero no son batracios lo que encontramos en el mar: es pura suciedad.

Este hecho no es una novedad. Las aguas de playas colindantes; como Cala Tarida, Cala Corral y Cala Vedella presentan este año un aspecto lamentable en lo que se supone que es un destino turístico de primer nivel.

El problema de aguas sucias en esta zona no es una novedad. Desde los años 80 se tiene constancia de microalgas en este tramo del litoral ibicenco. Los ‘nutrientes’ acumulados en la zona a lo largo del verano debido a la fuerte presión demográfica en una zona costera fuertemente urbanizada ayudan a la proliferación del alga.
Aunque en invierno el aspecto de Cala Tarida y Es Calonet es muy bueno, la suciedad procedente de yates, hoteles y apartamentos se va acumulando.