Sin importar la edad que tengas, querido lector, es muy posible que prácticamente sin darte cuenta hayas visto como la isla de Ibiza ha ido cambiando. Poco a poco, nuestra rutina ha ido sufriendo pequeñas variaciones que, si no hemos prestado atención, han ido alterando el paisaje diario.
Recopilamos algunas imágenes que te harán transportar años, lustros o décadas atrás en el tiempo para recordar imágenes, olores y sensaciones que no volverás a experimentar. Por lo menos, nos queda el consuelo de haber vivido todas estas cosas que solo recordarás si has vivido en Ibiza. Esperamos no hacerte sentir muy viejo tras esta lectura 😉
Ver payesas paseando
Lamentablemente, hoy es prácticamente imposible. Hace unos años no era tan extraño encontrar la silueta de una pagesa caminando por cualquier camino de nuestra isla. Su característica imagen, con la trenza asomando bajo el pañuelo que cubre su cabeza, es uno de los recuerdos que los ibicencos conservaremos siempre.

Ver un estreno en el Cine Serra
Posiblemente no era el edificio más bonito del Paseo Vara de Rey. Sin embargo, seguro que recuerdas haber pasado muy buenos momentos en el interior de este cine, que cerró sus puertas en 2014 tras 102 años de actividad. ¿Qué películas recuerdas haber visto en el Cine Serra?

Comprar a Manolo, el de las garrapiñadas
¿Quién no ha tenido un trozo de almendra incrustado en una muela durante días por culpa de este señor. Mención de honor también para su motocicleta y su doble función: transporte y escaparate.

Viajar a Formentera en ‘La joven Dolores’
De los tiempos en los que el trayecto entre Ibiza y Formentera duraba una hora y media. Hasta tres coches podían viajar en la cubierta de la embarcación.

El barco dejó de realizar sus servicios en 1995 y fue llevada a reparar a la Península. Desgraciadamente, la Joven Dolores terminó en un desguace.
Bailar en una discoteca llamada Ku
Esta discoteca, que llegó a acoger una actuación de Freddie Mercury y Montserrat Caballé, se hizo famosa por su extraordinario tamaño. Aúnson muchos lo que se refieren a esta discoteca como ‘Ku’, a pesar de que hace años se convirtió en Privilege.

Ver a Eka dibujando
El artista belga Eka era un habitual de las calles de Vila. Era común verlo sentado en alguna terraza de la Plaza del Parque, de la Marina o en Vara de Rey. Era imposible verlo sin un bolígrafo en la mano. Dibujaba escenas cotidianas de la vida ibicenca de manera compulsiva en papel, pero también utilizaba servilletas o posavasos.

Eka también vivió durante muchos años en Formentera, pero fue en Ibiza donde fijó su última residencia. El artista falleció en 2008.
La señora de las ‘catufes’
Pasear por la avenida España de Vila y, al acercarte a Artes y Oficios, no poder sucumbir a la tentación. ¿Quién dijo que los puestos de palomitas únicamente pueden estar en los cines?
Lamentablemente hoy el puesto de catufes (palomitas) ha desaparecido, al igual que el edificio de Artes y Oficios donde se encontraba.

El escaparate de la tienda Desigual
En el barrio de La Marina, a pocos metros del monumento a los Corsarios, se encontraba la primera tienda de la marca Desigual. Es posible que la recuerdes, aunque quizás no sabías que ese local iba a ser el origen de una firma que en la actualidad tiene locales repartidos por medio mundo. Eso sí, la primera tienda de Desigual desapareció para dar paso a los bares de copas que ocupan toda la calle Barcelona.

Reír con el mimo del puerto de Ibiza
Jamás un helado me ha vuelto a saber tan bien. Un clásico del verano era sentarse en la terraza de la heladería Los Valencianos y reír a carcajadas viendo a este payaso (con todo el buen sentido de la palabra) imitando a los paseantes de la zona.
Aunque es injusto calificarle únicamente como mimo. Este artista nacido en Olot se llamaba Xevi Collellmir y fue, entre otras muchas cosas, el primer hombre estatua que actuó en las Ramblas de Barcelona. Nos hizo reír desde 1994 hasta 2009, actuando cada verano en las diferentes terrazas del puerto de Ibiza. Ese último año falleció en la isla, intoxicado por una estufa de su caravana.
¡Más te valía mirar hacia atrás si no querías ser el centro de todas las miradas!
Bañarte en la Playa des duros
¡Menudo lujo hacer desaparecer toda una playa! El cambio de milenio trajo a Ibiza la modernidad, que se tradujo en ampliar el puerto para que más cruceros y yates nos visiten, a cambio de borrar una playa del mapa. Hoy poco queda de la Playa des duros, devorada por cemento.

Ver los carros pasar…
Hace pocas décadas, había más carros que coches por los caminos de nuestra isla. Hoy en día, el asfalto se ha comido muchos ‘camins de carro’ y buena parte de estos tradicionales medios de transporte han tenido tristes destinos: abandonados y deteriorados por el paso del tiempo o han sido desguazados para usar sus ruedas como elementos decorativos en hoteles, restaurantes y casas.
Afortunadamente, algunas familias ibicencas han conservado nuestras tradiciones y podemos seguir viéndolos en ocasiones especiales, como la festa de Maig de Santa Eulària.

Despedirse con rollos de papel
Cerramos este repaso de recuerdos ibicencos con la mejor despedida posible. En los años 60 y 70, era una tradición muy arraigada: Rollos de papel unían a los que se iban con destino Mallorca, Barcelona o Valencia; y los que se quedaban en tierra.
Era una bonita y vistosa manera de como alargar el vínculo entre seres queridos aún después de que el barco comenzara a alejarse. Hoy en día se trata de una imagen imposible de repetir: los barcos de pasajeros zarpan desde el exterior de la ciudad, en Botafoc.

Desde el otro lado de la pantalla, te lanzamos un rollo de papel y nos despedimos… ¡Hasta muy pronto! 🙂