La fiesta de los tambores de la playa de Benirràs, en el norte de Ibiza es un reclamo turístico polémico. Su funcionamiento es sencillo: un grupo de personas se encuentran todos los domingos en esta cala y acompañan la puesta de sol con el sonido de los tambores. Sin embargo, esta celebración que nació como una fiesta improvisada ha ido deformándose con el tiempo. Esta actividad comenzó a llamar la atención de turistas, que comenzaron a peregrinar a esta playa del norte de la isla en masa.
A pesar del éxito de convocatoria de esta fiesta, este año los tambores han dejado de sonar. El organizador de Benidrums, el italiano Salvatore Murgia, se queja de la falta de apoyo económico a pesar de los muchos beneficios que, según él, aporta el grupo de percusionistas. En la playa hay dos restaurantes (que ya existían desde mucho antes del comienzo de la actividad de los tambores), además de un mercadillo artesanal y diferentes zonas de aparcamiento de pago. Salvatore exige dinero para que los tambores vuelvan a sonar.

La fiesta comenzó a celebrarse en la luna llena del mes de agosto, para unir el sonido de los tambores para pedir la paz. Sin embargo, la fiesta se ha ido consolidando para celebrarse cada domingo a la hora de la puesta de sol. Su crecimiento exponencial ha convertido la fiesta de los tambores por la paz en un negocio en el que los ‘tamboreros’ también quieren sacar tajada.

En los últimos años, muchos problemas se han derivado de esta fiesta. Masificación y problemas de aparcamiento son los más visibles, lo que ha llevado al Consell a limitar el acceso de vehículos y habilitar una línea de autobús los domingos para acceder a esta playa. La suciedad también es evidente en un entorno natural que sufre una gran presión turística. Todo ello sin olvidar el gran incendio de 2010, originado a consecuencia de un fuego en una cueva cercana a Benirràs: 1.500 personas tuvieron que ser evacuadas por mar, arrasando más de 400 hectáreas y convirtiéndose en el incendio más devastador en una década en las Islas Baleares. Por lo tanto, son muchos los ibicencos que se han alegrado de que esta fiesta haya detenido su sonido.

Por el momento, no parece haber en el futuro próximo ningún tipo de posibilidad de que esta huelga indefinida llegue a su fin. Para el bien de algunos y lamento de otros.