Ayer acudimos al Hotel Santos, en Playa d’en Bossa, para escuchar el concierto en formato acústico que ofrecía Iván Ferreiro de 22 a 23 horas. Se trata del primer artista que inicia los llamados Live Dorado Shows, una serie de conciertos acústicos que traerán a Ibiza a otros artistas del panorama indie-rock como Dorian, Sidonie o Russian Red.
Se trata de un formato con gran éxito de público, ya que en años pasados hemos podido disfrutar de la música en este hotel. El concierto estaba planeado, como otras ocasiones, junto a la piscina situada frente al mar y en un pequeño escenario en contacto directo con el público. Sin embargo, ayer al acudir al hotel recibimos una sorpresa: el concierto no había sido autorizado por el «ruido que iba a provocar».

Finalmente, artista y público fuimos trasladados a la discoteca Swag Ibiza Club (discoteca Garbi, para los viejunos). Afortunadamente el inconveniente se pudo solucionar rápido y sin más contratiempos, aunque nos queda la duda de qué hubiese sucedido si no se hubiese encontrado otro lugar donde celebrar el concierto del ex-líder de Los Piratas.
Estamos siempre a favor de cumplir la normativa, aunque creemos que la música en vivo merece un trato especial. Sin embargo, lo que sin lugar a dudas pone de los nervios es comprobar a la salida del concierto que no todo el mundo sigue las mismas normas. Al pasar por delante de Murphy’s o Bora-bora la música estaba sonando a toda pastilla. Sin olvidar que hay discotecas disfrazadas de hoteles cuya música es audible a kilómetros.

Por cierto, el concierto de Iván Ferreiro fue cojonudo.