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IBIZAISLA.ES

Anécdotas de Recepcionistas de Hotel en Ibiza

Con la temporada de verano ya comenzada, ponemos el foco sobre una de las profesiones más estresantes en verano. Los recepcionistas de hotel en Ibiza sufren malentendidos por el idioma, exigencias absurdas y conversaciones con clientes algo pasados de rosca.

Nos hemos puesto en contacto con algunos ibicencos que trabajan como recepcionistas de hotel para que nos cuenten en primera persona algunas de las anécdotas más divertidas que han vivido. Por privacidad, no desvelamos el nombre del establecimiento, aunque verás que no es necesario para reír con las siguientes historias.

– «Perdone, ¿tienen escorts?»

– «¿Para alquilar? No sé si tenemos algún Ford Escort, pero le puedo ofrecer un Volkswagen Golf; o un…»
– No, no, no. Me refiero a una escort… ya sabe, una señorita de compañía…

Las situaciones más surrealistas imaginables se pueden dar en la mesa de recepción de un hotel de Ibiza

El taxista timado

Era un turno de noche del mes de agosto relativamente tranquilo. A eso de las 4 de la mañana entraron dos británicos de unos 30 años riendo mientras contaban un buen fajo de billetes de dólares americanos. A pesar de que su risa era contagiosa, les llamé la atención para que bajaran un poco el tono y se fueron sin problemas a su habitación.

A los 5 minutos llegó un chico español con la cara desencajada. Era el taxista que había dejado a la pareja de británicos en mi hotel y me contó su problema: «Los guiris me han dicho que no tenían ni un euro, pero a cambio me han dado dólares en una cantidad muy superior a lo que me tenían que pagar». Me eché a reír en cuanto vi que los dólares con los que le habían pagado tenían dibujada a una chica semidesnuda y eran publicidad de un club de striptease. El pobre taxista se quedó sin cobrar.

Algo así, pero de cuerpo entero y con menos ropa

«¿Me puede atar los zapatos?»

Eso me preguntó uno de los huéspedes de mi hotel. Y en más de una ocasión durante diferentes años, ya que era un cliente habitual. Era un huésped sin ningún problema físico. Simplemente, por pereza o desconocimiento, nos preguntaba a mí o a mis compañeros si le podíamos atar los zapatos. Sí, es un hotel de categoría así que no teníamos más remedio que hacerlo.

«No puedo desatascar a mi amiga»

Apenas habían pasado las 12 de la noche cuando una chica con aspecto de llevar un par de horas bebiendo vino muy alterada a recepción. No llevaba mucho tiempo trabajando como recepcionista y aún no estaba acostumbrado al acento escocés, pero entendí que su amiga estaba bloqueada. Al llegar a la habitación, la situación era absurda: la habitación tenía dos camas juntas, pero su amiga había caído entre ambas. Apenas veía dos brazos y dos piernas asomar entre dos camas.

A algunos turistas, el alcohol no les sienta demasiado bien

Al separar una cama, la imagen era muy peculiar. La chica estaba tumbada panza arriba, vestida únicamente con bragas tamaño XXL y no podía levantarse. Los litros de alcohol ingeridos y sus más de 100 kilos se lo impedían. Sus amigas me insistieron en que no podía quedarse tumbada en el suelo, así que entre los tres tuvimos que hacer de grúa para subir. Aunque apenas me abarcaban las manos para agarrarla por los tobillos y los pelos de sus piernas me pinchaban, conseguimos dejarla en la cama.

«¿Tienes una habitación gratis? Es para una influencer»

No hay influencer que se precie que no cuelgue unas fotos en su instagram en Ibiza para lucir postureo. Por ese motivo, muchos intentan viajar a Ibiza… lo más barato posible. Porque para muchas personas, es muy importante aparentar tener dinero, aunque no lo tengas.

Por ese motivo, muchos recepcionistas de hoteles ibicencos con cierta categoría, reciben llamadas ofreciendo «intercambios» de noches de hotel por un post en Instagram.


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