Película de terror rodada íntegramente en Ibiza. Inspirada en el cine B, este sangriento film se aleja de cualquier estereotipo relacionado con la isla. La mayoría de escenarios que se pueden ver en la Los crímenes del día de todos los Santos son del interior de la isla. Las populares matances, en las que se sacrifica un cerdo para obtener diferentes alimentos, tienen a diferentes víctimas como involuntarios protagonistas.
El reparto de la película es también ibicenco, empezando por los directores Héctor Escandell y Vicente Torres, que realizaron esta película ambientada a principios de los años 70. El carácter ibicenco se nota en las herramientas usadas como armas, las casas payesas y en los detalles en los que se intenta plasmar la vida rural.
Obviamente, se trata de una película no apta para todos los públicos.

Los hippys son las víctimas habituales en Tots Sants, una fecha marcada en el calendario de muchos ibicencos.