Marià Villangómez es una de las figuras más importantes e influyentes en la cultura ibicenca. Nacido en 1913 en el seno de una familia de médicos y farmacéuticos en el municipio de Vila, Villangómez se decantó por las letras. Estudió Derecho en Barcelona, hasta el estallido de la Guerra Civil, tras lo que se dedicó a la enseñanza durante 25 años en Cornellà e Ibiza.
Villangómez cultivó todos los géneros literarios. Tuvo una producción extensa en obras de teatro, narrativa, traducciones e incluso textos autobiográficos, aunque la faceta en la que más destacó fue la de poeta.

Algunos poemas de Villángomez han sido posteriormente musicalizados por artistas de la isla. De esta manera, se ha logrado que sus textos hayan alcanzado una mayor repercusión, calando incluso en las generaciones más jóvenes.

Falleció en 2002, pero antes de su muerte ya había sido galardonado con las más notables distinciones por su labor cultural, entre la que destaca el Premio de Honor de las Letras Catalanas en 1989.

Muy querido en Sant Miquel
A pesar de haber nacido en la ciudad de Ibiza, fue en Sant Miquel de Balansat donde desarrolló gran parte de su carrera como docente. Es una figura muy querida por gente de todo el pueblo.
En 2005, se colocó la estatua de Marià de Villangómez frente a la iglesia de Sant Miquel de Balansat. La figura de bronce se encuentra en un paisaje privilegiado, con vistas al pueblo y las montañas que lo rodean. La estatua representa al poeta en posición relajada caminando y sosteniendo un libro.
Para llegar hasta la estatua de Marià Villangómez debemos seguir la carretera que nos conduce a la iglesia, en lo alto del Puig de Missa, el punto más alto del pueblo. El camino está marcado por un via crucis.