En verano, los ibicencos acostumbramos a convertir nuestras casas en «pequeños hoteles» para recibir a amigos que saben que siempre tienen la puerta abierta. «Casualmente» todos eligen venir de vacaciones entre julio y agosto, así que tras la marcha de la isla de nuestros últimos inquilinos, Helen y Héctor, les hemos pedido que nos expliquen su viaje durante los cuatro días que nos han acompañado en Ibiza.
Aunque no es la primera vez que nos visitan, y estamos seguros de que tampoco será la última, su experiencia puede ser muy útil para todos aquellos que nos visiten próximamente con pocos días para descubrir Ibiza. Este es el resumen de sus cortas vacaciones:
Mi novio y yo hemos pasado 4 días en Ibiza y ¡han sido increíbles! Ya habíamos estado en la isla hace unos años, pero la verdad es que nunca deja de sorprenderte. Lo que me encanta de Ibiza es la combinación de paisajes y playas increíbles con la mejor fiesta y ambiente.

Esta vez hemos recorrido calas preciosas y pequeñas, donde puedes disfrutar de la tranquilidad, el paisaje y el agua cristalina, como por ejemplo Cala d’en Serra, S’Illot d’es Renclí y la «Cala Romántica» de Cala Tarida. Algunas de ellas tienen un acceso un poco complicado, pero vale muchísimo la pena ir! Aunque, en mi opinión, la mejor de todas las calas de Ibiza es Punta Galera, desde donde puedes ver la puesta de sol, tirarte al agua desde las rocas e incluso tomarte un mojito ¡Me encanta! En todas las calas, lo mejor es hacer un previo reconocimiento del terreno por si hay medusas, ya que parece que son listas y a veces también te las encuentras en las mejores playas.

También me gustó ir a playas más conocidas, como Cala Bassa, ya que vives un ambiente muchísimo más animado y diverso: gente famosa, chicas tostándose al sol con dos kilos de maquillaje, personas entradas en años sacando partido a sus operaciones estéticas anuales, postureo, musiquita y chiringuitos accesibles a buenos bolsillos… ¡Imposible aburrirse! Además no sé como es posible, pero el agua es igual de cristalina aquí que en la cala más remota de Ibiza.

Una noche fuimos a pasear y a tomar algo por el puerto de Ibiza, donde desfilan los/las bailarines/as de las discotecas promocionando la fiesta de la noche, y la verdad que es un espectáculo! Me quedé con ganas de volver otro día a cenar por allí y de comprarme cositas en los puestecitos de los hippies, ya tengo otra excusa para volver a la isla.

Finalmente, para mí, ir a Ibiza y no salir de fiesta es un crimen. Fuimos a Amnesia, donde ya hemos ido más veces, y desde luego que no decepciona: Buen ambiente, buena música, espectáculo toda la noche… Eso sí, beber un cubata dentro puede doler bastante así que mejor simplemente disfrutar de la música.

En resumen, merece la pena visitar y descubrir Ibiza. No solo la Ibiza de las discotecas, que para los que nos gusta la fiesta es de lo mejor, sino también la Ibiza verde, de paisajes increíbles, playas y calas cristalinas, tranquilidad, donde poder hacerte fotos espectaculares en lugares como en Es Vedrà y la puesta de sol en Sant Antoni de Portmany. Hay que ir y RESPIRAR IBIZA!